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La masacre de la infancia

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Andrea Aldana
16 de marzo de 2021 - 03:00 a. m.
Niños mirando la guerra.
Niños mirando la guerra.
Foto: Andrea Aldana
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En agosto de 2018, junto a unos colegas de un programa periodístico de Discovery Channel, estuve un par de días dentro de las filas guerrilleras del Eln grabando un reportaje. Durante esos días selva adentro y selva afuera hubo una escena que me conmovió: al arribar a un caserío del Chocó, en donde la guerrilla hizo estación, un par de niños, entre seis y nueve años, abandonaron el juego y la correría en la que andaban para sentarse a mirar a los guerrilleros que se bajaban y se montaban nuevamente en la barca para irse, niños que en otras ocasiones también se han sentado a ver cómo embarcan y desembarcan los soldados del Ejército. Críos mirando fusiles, vengan de donde vengan. Al día siguiente, mientras salíamos de la zona a bordo de la lancha que nos sacaba del territorio, uno de los colegas puso una canción en su celular y me estiró uno de sus audífonos para que yo pudiera escuchar. Después me preguntó qué tal me parecía. Aparenté sólo gusto, “qué bonita canción”, dije. Pero emocionalmente me estaba quebrando. Parte de la letra dice:

«Madre anoche en las trincheras / Entre el fuego y la metralla / Vi al enemigo correr / La noche estaba cerrada.

Apunté con mi fusil / Al tiempo que disparaba / Y una luz iluminó / El rostro que yo mataba.

Era mi amigo José / Compañero de la escuela / Con quien tanto yo jugué / A soldados y a trincheras.

Ahora el juego era verdad / Y a mi amigo ya lo entierran / Madre yo quiero morir / Ya estoy harto de esta guerra».

Cuando terminó la canción, pedí el nombre y tomé mi celular para anotarlo: “Madre anoche en las trincheras, de Raquel Eugenio”. Lo escribí y después busqué en mi teléfono la foto que hice de esa escena que tanto me cautivó. A la imagen no pude más que llamarla “niños mirando la guerra”. Consciente, como dice la canción, que a veces juegan a ella; consciente, además, que a estos niños cuando crecen el juego se les hace verdad.

En Colombia, los niños de la ruralidad, los más alejados y marginados de las ciudades, son la materia prima de la guerra y los jefes de cualquier ejército, legal e ilegal, lo saben. Esta historia ya la había contado en redes, pero es que esta historia se repite y se ha escrito muchas veces, con diferentes rostros, en diferentes regiones. Hay quienes rechazan, sentencian, condenan a la niñez que termina siendo parte de la guerra, pero no entienden que hay un país que labró y les forzó ese inevitable destino. Los valores son diferentes para los niños que no saben qué es la paz y los que no tienen idea de qué es la guerra.

Hoy a estos niños los matan porque es la solución que este Gobierno propone. No lo impiden, no los rescatan, los matan porque, en palabras del ministro de Defensa, Diego Molano, son “máquinas de guerra”. El mismo sujeto que en febrero de 2017 decía: “Seamos la voz de los niños reclutados, exijamos su libertad”.

El ministro Molano, sin escrúpulo alguno, cambia su discurso porque hoy tiene poder y en este país quien esté en el poder será quien determine lo que es correcto y lo que no. Aunque se pierda la moral y la humanidad en ello y se violen derechos humanos, aunque sean personas protegidas por todas las normas, a la masacre de la infancia, una infancia secuestrada por la miseria y los grupos armados, la seguirán llamando política de defensa y seguridad. Seguiremos viendo cómo bombardean la niñez y a ministros desvergonzados como Molano, que solo le falta decirnos: “Y a quien no le guste que no aplauda”.

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Luis(33414)17 de marzo de 2021 - 12:32 a. m.
Gobierno de CRIMINALES. Y el mundo ahí,,,,,,ahí....sólo mira,. Pero NO VE.
juan(9371)16 de marzo de 2021 - 11:44 p. m.
"Plomo es lo q hay" programa de gobierno del subpresiidente...
Carlos(58915)16 de marzo de 2021 - 11:07 p. m.
Triste realidad la que viven los niños del campo, aunque en las ciudades en los barrios marginados también. El peinado de vaca está saliendo mas criminal que otros. Excelente columna para leerla a diario a los soldados, guerrilleros y paracos. Los niños solo sirven como carne de cañón de los comandantes de turno.
Nepomuceno(40301)16 de marzo de 2021 - 09:37 p. m.
Ni un solo cuestionamiento o critica contra los bandidos reclutadores de los menores de edad, que los usan de carne de cañón y de ahora en adelante como escudos humanos. ¡Ah claro!, es que con esos "comandantes" elenos y farianos solo ayer te refocilabas y les hacías preguntas pertinentes y cómodas, que incluso le ayudabas a contestar. Triste papel ese de idiota útil del terrorismo.
Julio(87145)16 de marzo de 2021 - 09:06 p. m.
Compartimos, indudablemente, toda su indignación. Y agrego que, quienes se merecen ese apelativo, en toda su extensión, es el gobierno nacional, quien demanda de su "glorioso" Ejército Nacional, sangre, litros de sangre. Por tanto, con este tipo de personajillos bárbaros, no es posible construir un país grande.
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