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Confianza temporal en la tecnocracia

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Andrés Escobar
16 de noviembre de 2011 - 11:00 p. m.
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Serios problemas fiscales y de riesgo para el sistema financiero, que hacen cada vez más nerviosos a los mercados, han hecho que las tasas de interés aumenten de manera dramática en Europa.

Como resultado, se ha agravado aún más la percepción acerca del problema fiscal, en la medida en que servir la deuda pública es ahora más oneroso. También se ha exacerbado, por las mismas razones, el temor de que ciertas instituciones financieras que han invertido fuertemente en deuda pública de países como Grecia e Italia estén en situación de alta vulnerabilidad.

En medio de este remolino, un giro interesante se dio la semana pasada. El costo político de hacerle frente a esta situación ha llegado a un nivel tan alto en Grecia e Italia que la misma clase política de esos países ha concluido que un político tradicional no es idóneo para sacar adelante las reformas impopulares que restaurarán la salud fiscal y devolverán la calma a los mercados. Los presidentes de ambos países han recogido este temor y han decidido pedirles a sus respectivos primeros ministros, políticos curtidos por años de ejercicio (Papandreu y Berlusconi), que se hagan a un lado y permitan que tecnócratas relativamente desvinculados de la política se pongan al frente del gobierno y vuelvan realidad el duro ajuste fiscal que partidos políticos en orillas ideológicas opuestas reconocen como necesario.

De esta forma, Lucas Papademos y Mario Monti han sido nombrados primeros ministros de Grecia e Italia, respectivamente. En tanto tecnócratas altamente respetados (el primero es expresidente del Banco Central Europeo y el segundo deja su cargo como rector de la prestigiosa universidad Bocconi de Milán), sin aspiraciones políticas evidentes, se confía que serán capaces de tomar decisiones que políticamente parecen imposibles.

Esta nueva estrategia es, en principio, promisoria. Sin embargo, la opinión publica de estos países no se sentirá menos golpeada por los duros ajustes fiscales, por el simple hecho de que un grupo de tecnócratas lo recomiende. Si el descontento sube a nuevos umbrales, es posible que los políticos busquen recuperar el poder perdido, en cuyo caso la Zona Euro volverá tristemente al punto de partida de la semana pasada.

andres.escobar@econceptaei.com

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