Sobre China sí que menos puede uno fungir de profeta, aunque hay factores que de seguro van a jugar un gran papel en el futuro mediato e inmediato de esa potencia. Tratemos de fijar algunas premisas importantes a ver adónde nos llevan:
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• Hasta mediados de la década del 2000, la economía china crecía a tasas por encima del 15 %. Hoy crece al 10 % o menos. No se sabe si las tasas volverán a subir y, sobre todo, si se mantendrán arriba. Se duda mucho. Igual la economía de ahora ya es gigantesca.
• Tras la salida de Deng Xiaoping como máximo líder, el Partido Comunista Chino (PCC) parecía dar a sus máximos líderes un período aproximado de 10 años (Jiang Zemin, 1989-2002; Hu Jintao, 2002-2012) después de los cuales se retiraban y asumía alguien nuevo. Xi Jinping puso fin a esta costumbre, que de alguna manera limitaba el poder personal y por ende conducía a procesos de sucesión ordenados. Ahora se ve venir un régimen absolutista clásico, sin otros límites que la muerte o la incapacidad del líder.
• Xi, quien luce sano a los 68 años y podría durar 10, 15 o 20 años más, no está cultivando ningún sucesor por la obvia razón de que no cree necesitarlo. Su lema parece ser: allá que se las arreglen ellos cuando yo no esté. Esto hace previsible un cierto caos tras su muerte. ¿Qué clase de mando saldrá de ahí? Nadie lo sabe. Procesos semejantes a veces llegan a desbaratar un régimen político. Un monolito funciona mientras sea monolítico. Si se le abre una grieta…
• Por ahora uno no ve una oposición activa a Xi en China, pero también es cierto que la información que sale del país es en extremo incompleta y algo podría estar empezando a hervir en alguna parte.
• Las clases y personas creativas en China tienen por lo general buenos ingresos, aunque la libertad de cada cual está restringida de forma creciente y corren el riesgo de caer en desgracia con el régimen. En el mundo la tentación de disentir ha venido con frecuencia emparejada con otras formas de creatividad, sobre todo cuando la persona se sofistica. En Corea del Sur, para recurrir a una analogía de la zona, la dictadura fue depuesta por presión justamente de las clases creativas. ¿La creatividad en China se mantendrá fiel a un régimen de creciente absolutismo? Yo tampoco tengo ni idea. Puede que sí, como puede que no.
En Occidente no están listos para otorgar a China una patente de corso sobre sus vidas, así utilicen productos de ese país en gran cantidad. Pero la gente que uno conoce no vendería su alma por un buen producto. En los países pobres, sobre todo en África, puede haber mucha más inercia en favor de China, si bien el costo para cualquier patrocinador sería muy alto.
Los factores citados hacen prever un viaje muy movido en los próximos años. Cabe la esperanza de que, pase lo que pase, los demás podamos seguir nuestras vidas, así haya perturbaciones o beneficios, no sabemos cuál de las dos cosas. De todos modos, un país como Colombia debe emprender, a la china, procesos industriales y agrícolas con miras a la exportación, en vez de quedarse como proveedor de materias primas. Y, sin rechazar productos por el estilo de las vacunas del laboratorio Sinovac, debe afiliarse a las alianzas occidentales que hoy surgen para competir con China. Es asunto de educar a la población, entrenarla y perderle el miedo a ser innovadores. Eso hicieron los chinos. ¿Por qué no imitarlos en su mejor faceta?