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Después del domingo…

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Andrés Hoyos
27 de mayo de 2026 - 05:05 a. m.
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… viene el lunes, dice una célebre canción del italiano Angelo Branduardi. Y sí, este sesgo es necesario para mirar con ecuanimidad las elecciones colombianas venideras. Nada está decidido hasta que los votantes no votan. Yo, como cualquiera, entiendo el ruido hecho con las encuestas y las compañías de apuestas electorales, tipo Polymarket y Kalshi, pero no me fío de nada. Hace cuatro años, por ejemplo, Rodolfo Hernández dio una inesperada trepada en la última semana que después el propio candidato echó a la basura. Ergo, Petro ganó la segunda vuelta, incluso con la sospecha nunca comprobada de que había mediado un acuerdo tácito con Hernández, quien pasado el tiempo tuvo no sé si la decencia o el desatino de firmar la planilla de salida de la vida.

Mi voto para este domingo lo he cantado antes: Paloma Valencia. A pesar de ser viejo amigo de Sergio Fajardo, opino que su campaña incurrió en un desastre tras otro. Por fortuna para él mismo, no volverá a estas lides, empezando porque hace poco cumplió 70 años, edad a partir de la cual no son aconsejables los trotes. Infortunadamente, la campaña de Claudia López también luce naufragada.

Según esto, la segunda vuelta se decidirá entre tres nombres. El de Abelardo de la Espriella, quien ha venido subiendo en las encuestas sin que eso le dé garantías de nada; el de Iván Cepeda, más o menos estancado en un presunto primer lugar, aunque sin chances de ganar el domingo como les gusta presumir a sus áulicos, y el de Paloma Valencia, quien ocupa un tercer lugar en las predicciones, tercer lugar que ella querrá que se vuelva segundo. Fue una movida arriesgada suya cerrar la campaña en Barranquilla. La apuesta le funcionó, pues llenó ampliamente la Plaza de la Paz, pese a que después Abelardo sacó más gente que ella.

Conviene, sin embargo, anticiparse a los resultados para decir que las diferencias serán cruciales. Muchos votos por Abelardo significarían que la gente está muy brava, tanto que ni siquiera les sirve el claro antipetrismo de Paloma. No se me oculta que entre estas dos campañas ha habido una animosidad muy grande, lo que podría tener efectos imprevisibles de cara a la segunda vuelta de junio, así no crea que por eso la gente va a dar un salto mortal.

Una lectura optimista espera un máximo de 25 millones de votos válidos para el 31 de mayo. Si se estima que un millón serán para los candidatos minoritarios, quedan 24 millones para dividir entre los tres punteros. De ahí que la matemática de coquito diga que si un candidato saca menos de seis millones de votos no tiene cómo pasar a la segunda vuelta y cualquiera que exceda los ocho millones, entrará a esa misma vuelta sí o sí.

Dos temas podrían ser determinantes: la inseguridad, disparada por el auge de los grupos armados en muchas partes del país, y la salud pública, tan deteriorada. En ninguno de estos rubros tiene gobierno nada que mostrar, a pesar de lo cual el candidato gobiernista anda súper optimista. ¿No lo van a castigar los votantes? Ya lo veremos. Por otro lado, está la presencia de Álvaro Uribe como un factor electoral que puede tener efectos inciertos. Si son negativos, Paloma perderá votos. Si no lo son, ¿ganará votos? En otra encuesta la corrupción figura como importante. ¿No es cierto que los escándalos se siguen uno tras otro? Sí, pero los denunciantes pertenecen al viejo establecimiento y eso puede hacerlos sospechosos.

En fin, esta vez también podría haber trepadas de última hora. Después del domingo, en efecto, llega el lunes (1 de junio) y entonces sabremos los resultados.

andreshoyos@elmalpensante.com

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