Las elecciones presidenciales en Turquía, programadas para el 14 de mayo, prometían un “triunfo”, legal o no, de Recep Tayyip Erdogan, pero se atravesaron los terremotos del 6 de febrero y ahora hay dudas sobre lo que va a pasar. O sea, Erdogan la tenía bastante ganada, con todo y los problemas económicos del país que para algunos analistas equivalen a la quiebra, hasta que tembló.
El manejo económico ha sido heterodoxo, por decirlo suave. Un ejemplo claro es el banco central. A diferencia de la gran mayoría en la Unión Europea, el turco no es independiente, pues a lo largo de sus más de 20 años Erdogan lo ha ido llenando de...
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