El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

En Hungría y Perú suenan alarmas

Andrés Hoyos

15 de abril de 2026 - 12:05 a. m.

Yo sé muy bien que países como Colombia y Perú son diferentes, para no hablar de Colombia y Hungría, así tengan a veces comportamientos electorales que se influyen unos a otros o que participan del espíritu de los tiempos. De La Habana viene un barco…

PUBLICIDAD

Empecemos por lo que pasó a medio mundo de distancia de aquí, en Hungría. Allá el sistema iliberal construido por Viktor Orbán terminó este domingo con un portazo, pues Péter Magyar, el candidato de centro derecha del partido Tisza, obtuvo más de dos tercios de los escaños en la Cámara de Diputados, lo que le permitirá hacer cambios constitucionales de fondo. A pesar de ser un moderado, el triunfo de Magyar es un triunfo para los demócratas del mundo, en particular para los ucranianos, pues Orbán era enemigo declarado de Zelenski, al punto de que tenía frenados cuantiosos aportes europeos a Kyiv. De modo que hay que celebrar los resultados desde lejos. Al mismo tiempo son mala noticia para Putin, para Trump, para Netanyahu y para los otros extremistas en el mundo, los cuales ya empezaron a acomodarse a las novedades húngaras.

Pasando a Perú, Keiko Fujimori ganó la primera vuelta y Rafael López Aliaga, alcalde de Lima hasta este año, al parecer quedará de segundo, conformándose así el dúo que competirá en la segunda vuelta. Las posiciones políticas de López Aliaga son consideradas ultraconservadoras, al punto de que lo llaman el “Bolsonaro peruano”. Es enemigo de legalizar el aborto, incluso en casos de violación, de la eutanasia, de formas no tradicionales de matrimonio y de la adopción homoparental, al tiempo que aboga por la pena de muerte. Por último, pertenece al Opus Dei. O sea, lo que en Colombia llamaríamos un godo de racamandaca. Eso sí, algo me dice que el próximo presidente o presidenta de Perú va a durar. No veo a Keiko aceptando sin chistar las movidas chuecas del parlamento.

Los citados son movimientos y reacomodos de la derecha política, que al menos en Hungría se apartan del extremismo. No se ve, sin embargo, que las izquierdas, radicales o no, hayan sacado la cabeza. Lejos de mí suponer que estos sean preludios de lo que va a pasar en Colombia el 31 de mayo, si bien puede presumirse que dan un leve empujoncito a favor de Paloma Valencia e incluso, aunque menos, de Abelardo de la Espriella. La gente en otros países está sintiendo tendencias no tan claras que quizá no aparecen en las encuestas.

Read more!

En Colombia son comunes los triunfalismos exóticos, en particular el que dice que Iván Cepeda va a ganar en primera vuelta. ¿De dónde sacaría los 13 millones de votos necesarios para eso? De Disneylandia, tal vez. No entiendo bien para qué sirven estas especulaciones. ¿No entienden que así meten miedo y de repente impulsan a los votantes a hacer lo contrario de lo que desean? Tampoco es fácil entender a qué obedecen las acusaciones de fraude electoral, infundadas y sin pruebas. Ni siquiera entiende uno qué piensan encontrar con las chuzadas que por lo visto abundan por ahí. Lo que cada campaña va a hacer está muy claro. Uno diría que esas jugarretas de presunta “inteligencia” son en últimas viejos vicios de algunos mandamases. Les encantan los chismes y echarlos a andar. Estos no les ayudan en nada, pero eso no parece importarles. Yo diría que la gran mayoría de los ciudadanos ya saben por quién van a votar y que con esas marrullas no se moverán ni un ápice. Claro, los “expertos” viven de sopesar presuntos cambios de última hora. Otro vicio de la política.

andreshoyos@elmalpensante.com

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.