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Encrucijada dramática en Venezuela

Andrés Hoyos

25 de marzo de 2026 - 12:05 a. m.

Venezuela vive una encrucijada dramática. El 3 de enero, o sea hace casi tres meses, Trump se llevó a Nicolás Maduro para Estados Unidos, lo que habría que agradecerle en últimas, si bien desde entonces el señor del peluquín ha estado arrastrando los pies en el desmonte del chavismo. Algún desarrollo adicional ha habido, como la destitución la semana pasada de Vladimir Padrino López, el eterno ministro de Defensa, aunque su reemplazo, Gustavo González López, es una persona de antecedentes nefastos, pese a que sí hay una pérdida de influencia simbólica. Sin embargo, sigue la represión y Diosdado Cabello, la pieza clave, aún no está en la cárcel, donde tendría que ir a parar. Según eso, una parte de la vieja cúpula sigue libre. Ya veremos si Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, ambos al servicio de Trump, le ponen el tatequieto a Cabello o no.

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Es posible que muchos de los mencionados responsables de la debacle venezolana no hayan sido malas personas en su origen. La experiencia de trabajar para una dictadura los volvió así. Para mantenerse en favor, debían cometer acciones horribles, como purgar, traicionar, torturar o desaparecer a sus compañeros de filas. También tuvieron que arremeter contra la población civil, asesinar y arrestar opositores. Quien se negaba a obedecer las fatídicas órdenes iba a parar derecho a la caneca de la basura.

Sin embargo, lo esencial para destrabar el panorama es que se celebren pronto nuevas elecciones en Venezuela, pues los americanos no le quisieron dar a Edmundo González el puesto de presidente que se ganó en 2024, y esa oportunidad se ha ido desvaneciendo. He leído argumentos constitucionales sesudos que demuestran que la hora de las elecciones en Venezuela tiene que ser, si no ya, sí en 2026, so pena de que el chavismo encuentre alguna forma de atrincherarse en la dictadura. Por supuesto que si la Constitución actual no sirvió para que no se robaran las elecciones, no sirve para casi nada. La táctica de los Rodríguez es clara: dejar pasar el rato sin más cambios de fondo hasta que la ventana de la oportunidad se cierre por fatiga.

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Se han señalado antecedentes preocupantes de la actual encrucijada venezolana: en 2011, el ejército egipcio prometió una transición con elecciones, las cuales al final fueron traicionadas. Lo mismo pasó en Myanmar en 2010. En Chile, en cambio, sí hubo un cambio permanente tras el plebiscito contra Pinochet en 1998. Obvio, la gran diferencia con Egipto y Myanmar es la inexistencia en esos países de un liderazgo político de peso, mientras que en Venezuela hay una líder de mucha potencia, María Corina Machado, quien no se va a dejar joder en el proceso.

De más está decir que mucha gente indeseable actúa hoy bajo cuerda para torcer las cosas hasta donde se pueda. Sin embargo, los partidos democráticos venezolanos están listos, al tiempo que el régimen se resiste. Es hora de decirle a Delcy Rodríguez que el juego ha terminado, iniciar las negociaciones e insistir en que la transición política comience de inmediato. No se puede olvidar que están en juego valiosísimos suministros de petróleo, oro y coltán, entre muchos minerales de valor estratégico.

En fin, ya se verá el efecto que tienen las elecciones gringas de mitaca que se celebran en noviembre. De aquí hasta allá muchos políticos, no solo demócratas sino también republicanos, han ido aumentado la presión. La solicitud es simple: elecciones libres y generales este año. Según Ricardo Hausmann, Trump se comporta como si fuera el dueño de Venezuela. Pues bien, no lo es.

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andreshoyos@elmalpensante.com

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