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La 3ª Guerra Mundial

Andrés Hoyos

03 de agosto de 2022 - 12:30 a. m.

Después de los 50 a 70 millones de muertos que en un lapso de cinco años produjo la 2ª Guerra Mundial, sumada a la inmensa destrucción física en muchos países y al dramático reacomodo de la geografía política del mundo, de tarde en tarde se invoca el espectro de la 3ª Guerra Mundial. Esta tendría el agravante de involucrar armas nucleares, con la muerte potencial de decenas de millones de personas, quizá centenares, en unas pocas semanas. No, no es solo que nadie quiera una guerra así, sino que sería de muy lejos la peor catástrofe sufrida por la humanidad desde el comienzo de la historia conocida. Incluso, invocar la historia sirve de poco porque lo que está en juego no tiene antecedentes dada su enormidad.

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Sin embargo, como ya pasó durante la Guerra Fría, ahora abundan las referencias irresponsables a la 3ª GM. De ahí, me parece, que haya que tocar el tema, dado que otros lo hacen de forma tan alegre. La timidez y el apaciguamiento contra un régimen botafuegos son de lejos la peor solución. Pensemos en una analogía que tal vez sirva. ¿Qué hubiera pasado si Polonia y Francia, en vez de caer como castillos de naipes, oponen a los nazis una resistencia tan feroz como la que Ucrania le ha presentado a Putin? Me perdonarán la alegría conceptual, pero lo más probable es que la 2ª GM se hubiera estancado ahí mismo. ¿Y si los alemanes de todo tipo, incluidos los judíos, arman unas guerrillas como las que están organizando los ucranianos? Los muertos de esa guerra civil hubieran sido cientos de miles, no el sartal de millones que hubo.

Vladimir Putin es un fanfarrón peligroso, como muchos lo hemos dicho. Lo que habría que preguntarse es si además de genocida es suicida. Parece que no. No obstante, el conflicto mundial que los rusos suelen mencionar no es una quimera. A un desenlace semejante se llegaría por escalamientos militares sucesivos. Es lo que llaman una “espiral de inseguridad”. Hasta ahora, Occidente se ha abstenido de proveer a Ucrania de jets y otras armas que permitan atacar a Rusia en su territorio. Y los campos de entrenamiento en los países de la zona, casi todos miembros de la OTAN, están también en el ojo del huracán. ¿Qué puede hacer Putin al respecto, como no sea lanzar ataques suicidas, nucleares o no? Nada de sustancia, aparte de quejarse y hacer ruido. De todas formas, las fantasías de algunos en Occidente según las cuales, tras las dificultades enormes encontradas en Ucrania, Putin va a atacar a Polonia desatando así la 3ª GM no hacen sentido, además, porque lo primero que no obtendría serían resultados convencionales. Si no ha podido con la “fácil” Ucrania, ¿ahora va a emprender un conflicto mucho mayor? Para mí eso es imposible de creer.

El tema de la 3ª GM, muy discutido hasta hace 40 años, estaba escondido, si bien ha resurgido debido a las amenazas explícitas de Putin tras la invasión a Ucrania. Por su parte el canciller ruso Serguéi Lavrov, por obvias órdenes de su jefe, habla de la guerra nuclear como si no fuera nada del otro jueves. Claro que las palabras no son las que matan, matan los misiles balísticos coronados de ojivas nucleares, esos que por fortuna llevan más de 70 años guardados en sus arsenales.

En fin, el Homo sapiens ha demostrado ser una especie con una veta autodestructiva muy poderosa. También, claro, existe el instinto de conservación. Esperemos que este último sea el que prevalezca en el caso presente.

andreshoyos@elmalpensante.com

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