El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La sin salida en el Medio Oriente

Andrés Hoyos

24 de octubre de 2023 - 09:05 p. m.

El Medio Oriente está en la sin salida política, de suerte que viene una tragedia sin fin. Muchos piensan que solucionar el conflicto es asunto de imaginación o audacia, cuando no de simple voluntad. Debo ser un decidido aguafiestas al respecto. Ha habido en la historia conflictos que perduran siglos debido a una incompatibilidad profunda de caracteres.

PUBLICIDAD

La democracia siempre tiene que considerarse una posible salida, así que mirémosla primero. Cuando el régimen democrático tiene al menos un rastro de verdad, permite la alternación en el poder de las distintas opciones. ¿Existen posibilidades de que en Israel gobierne un partido que no defienda al Estado como judío, es decir, confesional de un modo u otro? Ninguna: 0 %. ¿Y tiene chance una democracia pacífica en los territorios dominados por Hamás o Hezbolá, para no hablar de Siria, Jordania, el Líbano, Irán o Irak? Ninguna: 0 %. Según esto, el régimen transaccional por excelencia, la democracia, no sirve allá. Punto aparte.

Pasemos a la solución de los dos Estados, que gusta al editorialista de este periódico y a Biden. Algunos la miramos con mucho escepticismo. ¿Dos Estados que coexistan y no estén en guerra permanente? He ahí el dilema. Algo así no se ve venir por ninguna parte. La idea, popular entre los extremistas de Israel, de que la tierra palestina les fue prometida por Dios y está a la espera de nuevos asentamientos judíos o la idea contraria de que todos los judíos deben ser arrojados al mar, vuelven imposible cualquier acuerdo.

En el Medio Oriente existe una alianza de facto entre los extremistas de los dos lados. Tan así es que la inteligencia israelí, que sabía de los planes de ataque de Hamás, no hizo nada antes de que los lanzaran. Los extremistas necesitan muertos, muchos muertos, para justificar la continuación de su política de aniquilación del contrario, suicida o no. Sobra decir que dichas aniquilaciones son imposibles en la práctica, de suerte que el conflicto va a perdurar muchas décadas, con más o menos intensidad. Apenas el lado débil se logre fortalecer, ¡Pum! Eso sí, dada la mayor potencia de fuego de Israel, habrá más muertos palestinos y, claro, más imágenes de muertos palestinos, cortesía de todos los extremistas de la zona. Otros preferimos que no cuenten con nosotros en ninguno de los bandos.

Read more!

Repito ahora una idea que he expuesto antes: no hay manera de resolver un conflicto que enfrenta a dos dioses, cada uno con su libro sagrado, sus promesas irreales a “su” pueblo y su historia. Israel, digan lo que digan los pocos liberales que hay allá, vaya que es un Estado cada vez más judío. Ni hablar de Hamás o Hezbolá: luchan dizque por mandato divino y quieren imponer la sharía como base de todas las leyes. Entre Estados confesionales así de sesgados no hay acuerdos posibles.

Reiteremos entonces que al salvajismo sunita de Hamás o chiita de Hezbolá, se opone el salvajismo militarmente mejor armado del sionista Netanyahu, un personaje impresentable que tendría que salir del gobierno ya para, por lo menos, aminorar un poco la tensión. Mientras tanto, aquellos a los que uno podría llamar moderados se han estado yendo y seguirán emigrando lejos. Ahora bien, unos cuantos reservistas israelíes radicales van de regreso. Claro, no para apaciguar nada, sino todo lo contrario.

Explorando por ahí, leo que algunas personas son más optimistas que yo. Ojalá tengan razón, qué demonios.

andreshoyos@elmalpensante.com

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.