López Obrador, conocido con su hoy famosa sigla de AMLO, le guste a uno o no —a mí me gusta poco—, es un político muy hábil. Tras casi seis años en el poder, mantuvo una popularidad altísima que le bastó para imponer a su sucesora, Claudia Sheinbaum, quien este domingo 2 de junio ganó las elecciones con un porcentaje del 60 %, más alto que el de AMLO en 2018. Los resultados estuvieron incluso por encima de los pronósticos.
Cierto sí es que Xóchitl Gálvez, la alternativa, se equivocó de estrategia al aliarse con el PRI, el PAN y el PRD, partidos que simbolizan el pasado y se aferran a él, aunque vaya que no la tenía fácil. Algo hizo...
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