Las elecciones de mitaca (midterms) que tendrán lugar el martes 3 de noviembre en Estados Unidos mostrarán si Donald Trump está tan loco como parece o no. Pese a que hay algunas tendencias claras, no me atrevo a hacer predicciones.
Trump se ha venido acogiendo a lo que se podría llamar la Doctrina Nixon, que afirma que todo lo que haga el presidente de Estados Unidos es legal y legítimo, en clara contravía de la Constitución. Claro, una cosa era el viejo Partido Republicano, de derecha pero no sin principios, y el Grand Old Party de hoy, lleno de lentejos vergonzosos que hacen lo que les diga la oca mayor. Por lo mismo, serán cruciales los resultados de las elecciones, en las que el partido de Trump podría perder ambas cámaras, una sola o ninguna.
El conflicto con Irán no estaba en los planes de casi nadie. Allí, los bombardeos han causado mucho daño si bien no han logrado que se abra el estrecho de Ormuz ni que se alivien las presiones sobre el precio del petróleo, algo que al final afecta a los americanos del común con un mayor precio de la gasolina. Según Trump, Irán está acabado; lo que no explica es por qué, un país acabado lo tiene contra la pared y gastando recursos y armamento a porrillo sin lograr su objetivo. Uno que sí está contento con este enredo es el primer ministro de Israel. Según él, ha conseguido que Estados Unidos haga lo que él quiera. Esto es bueno para Netanyahu, quizás, pero ¿a los americanos de qué les sirve?
Trump se ha anotado otro “triunfo” que al final podría resultar pírrico. Suscribió un “acuerdo” con Venezuela para controlar algo así como 65.000 millones de barriles petróleo de reservas venezolanas. El tal acuerdo no fue nada por el estilo, sino una imposición pura y dura de Trump al régimen de Delcy Rodríguez. En el papel, esto significa que Estados Unidos duplica “sus” reservas de petróleo a un costo mínimo. Sin embargo, el tal “acuerdo” se caerá andando el tiempo por leonino, confiscatorio e ilegal. Tan descarado es, que el propio presidente dice que se trata de “un regalo de Venezuela a la gente de Estados Unidos”, regalo no legalizado de otro modo que no sea por la firma de la presidente títere. Declaró el reputado economista venezolano Ricardo Haussman: “secretario Marco Rubio, acaba de perder toda la confianza que los venezolanos alguna vez tuvieron en usted, y eso terminará pasándole factura. Optó por utilizar el poder de EE. UU. no para liberar a los venezolanos, sino para aliarse con nuestros opresores. Decidió impulsar la apropiación de activos y un acuerdo inconstitucional con un gobierno opresor e ilegítimo… Los venezolanos no respetarán este acuerdo ilegítimo y ninguna gran petrolera estadounidense lo tomará en serio, pues saben que no perdurará… Además, está impidiendo que nuestra líder, María Corina Machado, regrese a Venezuela y ha conspirado para retrasar las elecciones y el retorno a la democracia. Es vergonzoso”. Pase lo que pase, llegará pronto el día en que los gringos deban dejar de arrastrar los pies y convocar elecciones en Venezuela. Entonces todo irá en contravía de lo de hoy. Hay más. Por ejemplo, la alianza descarada, pero fallida, con Putin y su satrapía rusa y el conflicto con Canadá.
En fin, lo que debe quedar claro es que el presidente y su familia se han estado lucrando de las decisiones presidenciales de manera abierta y descarada. En cualquier país sensato esto los llevaría a juicio y pronto a prisión. ¿Es lo que viene al final? Dejo la inquietud.