Mazacote, la palabra del título, es la que se me viene a la cabeza, tras oír y leer los resultados un poco raros e impredecibles de las recientes encuestas que se han adelantado en Colombia. Claro, mucho quedará en claro después de las elecciones para Congreso de este domingo 8 de marzo, día en que también se definirán las dichosas consultas. Sobra decir que la medida definitiva se conocerá dentro de más o menos tres meses, el 31 de mayo, cuando se vote la 1ª vuelta. Después, tocará escoger. Ojalá que no tenga que ser entre malo y mucho peor. Quién sabe.
El consenso parece ser que dos candidatos opuestos van adelante, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, sin que ninguno de ellos tenga nada ganado todavía. Detrás sigue una ristra indefinida: Paloma Valencia, la favorita de la Gran Consulta por Colombia, Claudia López, quien se mide contra un candidato que parece un espejo, Sergio Fajardo, cuya campaña está llena de grandes nombres, aunque la tendrá muy cuesta arriba para llenar las urnas, Roy Barreras, un zurdo menos zurdo y fanático que Cepeda, veleta él, eso sí. Sin embargo, el sistema político colombiano, sus movimientos, sus partidos, se las han arreglado para volverlo todo un mazacote. A partir del lunes entrante el humo que hoy nubla el camino será menos, aunque seguirá el talegado de dudas.
Sé que hay mucha gente asustada con las perspectivas que tienen a Iván Cepeda encabezando los pronósticos. Hay que decir que este miedo, hoy abundante, puede ser un motor muy potente en un sentido u otro. Pese a que no tengo certeza de ello, esperaría que el miedo afiance el voto castigo, esta vez contra el gobierno. ¿Será un factor determinante? Ya lo sabremos pronto.
El factor democrático decisivo de la Constitución de 1991, tan vapuleada por extremistas de todo tipo, empezando por los veleidosos petristas, sigue siendo la 2ª vuelta. Ahí se elige a un candidato por definición mayoritario, así mucha gente decida su voto pensando en el mal menor. También hay el famoso señor Blanco que surge con frecuencia en las charlas familiares. Yo en el pasado lo defendí alguna vez, si bien hoy tendría que repetir que un voto en blanco equivale a medio voto por el ganador.
Prefiero no pensar que en las discrepancias agudas de los sondeos hay mano negra. Más fácil es concluir que la indefinición todavía reina en muchas mentes y que eso es lo que reflejan los resultados caóticos de las encuestas. Según esto, mucha gente, en particular los jóvenes, podrá cambiar de opinión de aquí a la 1ª y a la 2ª vueltas. O sea que una vez más tendremos que hablar después de por qué no atinaron los vaticinios.
Yo mismo estaré atento a las inciertas predicciones. He promovido a Sergio Fajardo y todavía quisiera votar por él en la 1ª vuelta. Lamentablemente no es seguro que su nombre llegue a la 2ª. En ese momento me queda claro que el único por el que no votaría bajo ninguna circunstancia es Iván Cepeda, dada su turbia cercanía del pasado con las Farc y su estatismo a ultranza. Son dos circunstancias que lo hacen del todo indeseable. Espero, sí, que su contrincante en ese momento sea una persona razonable, tal vez no de mis afectos políticos, pero que nos deje tranquilos por algún camino. El gobierno debe meterse en muchos aspectos de la vida colectiva, aunque no puede volverse una soga al cuello.
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