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Es temporada de balances. Cada tema debe separarse para tener claro si el 2023 fue bueno, regular o malo. A la selección de Colombia le fue bien. Terminó en el podio de la eliminatoria e invicta bajo las órdenes de Néstor Gabriel Lorenzo. Sus números fueron muy aceptables y su juego, todavía susceptible a mejorar, sirvió para engordarlos. Su rendimiento fue de casi el 75%, con ocho victorias y cinco empates, 17 goles a favor y siete en contra. Los goleadores con tres anotaciones cada uno fueron Díaz y Borré, seguidos de James con dos.
Los sinsabores fueron pocos. Tal vez, la manera en la que se embolataron los triunfos contra Uruguay y Ecuador, que se escaparon al final, y algunas dudas en ciertos detalles a corregir. Pero, en términos generales, se pasó el año y se dejaron buenas bases para un exigente 2024, con Copa América incluida.
Lorenzo tiene el esquema: Vargas, Montero, Muñoz, Dávinson, Lucumí, Cuesta, Borja, Lerma, Castaño, Ríos, Carrascal, Rodríguez, Arias, Díaz y Borré. Salvo lesiones, son los que parten con ventaja por rendimiento o preferencia. Las alternativas son, de atrás hacia adelante, Ospina, Mier, Arias, Mina, Llinás, Reyes, Velásquez, Uribe, Puerta, Gómez, Asprilla, Quintero, Sinisterra, Hernández, Campaz, Durán, Casierra, Córdoba y no muchos más. Dicen que el argentino quedó muy impresionado con Mackalister Silva y que lo querría tener en cuenta. De los que no ha podido ver, está Preciado. Y si sigue en racha, ¿por qué no? Muriel podría ser llamado para los amistosos previos a la cita en Estados Unidos, que tendrá un grupo exigente que hay que resolver pasando primeros para encontrar una mejor ruta a la final. Ya es hora de volver a jugar una, y llegando con posibilidades de ganarla será capital efectivo para el futuro inmediato.
Sigo en la mía, a pesar de las estadísticas, todavía no estoy convencido con el juego y la fiabilidad. Me preocupa la constante que ya es tendencia de empezar perdiendo. No siempre se va a poder volver del infierno. Hay rivales que no te van a dejar resucitar. Además, la fragilidad atrás cuando los delanteros rivales quedan mano a mano con la defensa es llamativa. Con Castaño mejoramos mucho y lo de Gómez con México también fue bueno en ese aspecto. Quitan y entregan muy bien, sacan el equipo y regresan bien. La salida con los centrales no es buena tampoco y nos hacemos muy presionables. Adelante estamos mejor, pero se mantiene la insistencia del profesor de no utilizar a los extremos naturales en su posición y exponer a Borré en un lugar de la cancha que no le conviene. Está bien que exista una idea, pero tenemos alas de nivel orbital y no las ubicamos en su hábitat natural. En todo eso hay que mejorar. ¡Feliz bisisesto!
