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14 May 2022 - 12:57 a. m.

Colegas sin sentido común

Andrés Marocco

Andrés Marocco

Analista deportivo

Mi padre siempre me decía que el sentido común era el menos común de los sentidos y se lamentaba permanentemente de tal afirmación como esperando que algún día esto cambiara. De niño no le entendía mucho su frase, hasta que la vida fue demostrándome la razón de lo que él decía cada vez que veía que tenía cómo justificar su tesis ante algún hecho en particular. Hoy quiero evocarlo para traer a este espacio algunas situaciones en las que me parece que se puede aplicar su conclusión, sumada a lo difícil que se evidencia en el fútbol también entender que tu competidor es tu compañero, al fin y al cabo.

Empecemos por nuestro país y el reciente escándalo de la pérdida de puntos del Independiente Medellín por no presentarse en Montería el fin de semana, argumentando temor por la integridad de su delegación debido a la situación de orden público. Era normal pensar que si la ciudad destino, sede del juego, estaba sitiada y sus habitantes no podían movilizarse, pues lo conveniente era pedir el aplazamiento del partido. Al parecer, la decisión polémica de la Dimayor acogida rigurosamente al reglamento de cualquier competición que indica que quien no se presente pierde los puntos también estuvo impulsada por la falta de gestión correcta del DIM. Por las declaraciones del presidente del ente rector del balompié nacional, interpreto que no les gustó para nada el tono de sus peticiones ni el comunicado a destiempo que publicaron al respecto con su decisión de no asistir al compromiso. Ahora bien, ¿qué hizo Jaguares para colaborar y no intentar sacar ventaja de la situación? ¿Por qué no buscó ayudar a su par para que no saliera perjudicado? Ni colegaje ni sentido común.

En el caso del ascenso del Unión Magdalena, que aún sigue sin resolverse, pese a que el ciclón está participando discretamente en la A, se espera el fallo de la comisión disciplinaria que sigue “reuniendo pruebas”. Nunca he estado de acuerdo con que el deporte deba ser tratado de la misma forma que se procede en la justicia ordinaria. Se busca, al parecer, un soborno que probablemente no existió. Todos los que de manera aficionada o profesional jugamos fútbol en un torneo cualquiera vemos las imágenes de aquellos dos goles que se deja hacer Llaneros y entendemos que hubo amaño. Para cuando se llegue al veredicto el daño será mucho más grande. ¿Algún club diferente a Fortaleza y los dos implicados se pronunció? Ninguno se solidarizó oficialmente con los bogotanos. Ni colegaje, ni sentido común.

El tercer asunto que quería tratar es internacional. Chile demanda ante la FIFA a Ecuador por utilizar en los dos partidos que los enfrentó en eliminatoria a Byron Castillo, por inconsistencias en su lugar de nacimiento. Sería colombiano. Están en su derecho, pero los términos les pueden jugar en contra. Ahora bien, ¿es así como se debe ir al mundial, cuando los chilenos demostraron que futbolísticamente no dieron la talla en la cancha? Ya hace cuatro años un abogado particular de ese país quería una plaza en Rusia, argumentando que colombianos y peruanos pactaron un empate que los favorecía. Al final, como era de esperarse, no prosperó, como seguramente esta vez tampoco va a pasar nada. Sinceramente, se les ve muy mal a los australes armando cada novela para poder regresar a la Copa del mundo mientras su habilidad en el campo de juego no les alcanza. Y entonces repasando estas tres historias de la vida real, me sigo acordando de mi papá y su sabiduría.

Andrés Marocco

Por Andrés Marocco

Periodista javeriano. Radioactiva, 88.9, 40 Principales, Caracol Radio. Dementes Deportivas, Telepolémica, Pelotas. Hoy en ESPN. Bumangués, del leopardo.
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