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Vuelven las copas (competiciones) internacionales de clubes para los equipos colombianos y ha sido tan mediocre lo de los últimos años que sacar la cabeza un poco sería aceptable. Por lo mostrado en Ecuador, por Millos y DIM, no pudimos cambiar el gesto de preocupación. Parece que nuestro deporte bandera está estancado, que su protagonismo se acaba y que los que venían detrás nos igualaron y hasta nos pasaron.
Históricamente, hemos ganado tres Copas Libertadores y apenas una Copa Sudamericana. Hasta la década anterior, por lo menos se llegaba a instancias definitivas con relativa frecuencia. Ahora, nos cuesta demasiado acceder incluso a las fases de grupos.
Hay varías teorías y muchas apuntan al bajo nivel de nuestro torneo. Yo estoy de acuerdo en parte. Es evidente que tenemos un torneo de la ‘A’ bastante particular que pertenece a la Dimayor, que vela por los intereses de sus socios.
Por eso la forma de la mayoría de sus decisiones, como el último capítulo Tolima - Cataño. Ellos decidieron que este modelo de campeonato les sirve sobre todo económicamente y nadie les puede sacar de la cabeza que se hacen un autogol por lo poco atractivo y exigente que es.
Para mí el verdadero inconveniente radica en que muy pocos, por no decir ninguno, de los dirigentes entiende la verdadera esencia de este hermoso juego. Creen que el tema es tener un buen equipo profesional para participar en la liga y ya.
Lo más bonito del fútbol no es eso, lo realmente lindo es el proceso completo. “El círculo de la felicidad”, es decir: ver, captar, formar, celebrar y exportar.
Desde hace años se vienen imponiendo los juegos tipo gran D.T., Fantasy o carrera en el Fifa. Es apasionante el proceso, por eso son tan populares entre los jóvenes que basados en el famoso Big Data se sumergen en las profundidades del negocio virtualmente.
Y es que la palabra negocio es muy desagradable, pero definitivamente en algún punto hay que utilizarla. Se necesita el dinero para que se mantenga el ejercicio. Si no entra plata todo va a ser muy difícil. Repasamos: se trabajan las fuerzas básicas, se pelea el título local, y por ende se llega mejor a la vida internacional.
Si por ahí se venden dos jugadores por año a Europa, llegan más fácil las satisfacciones. En la medida que la mayoría de clubes hagan la tarea debida, automáticamente sube el nivel de la competencia y nos irá mejor afuera.
Indudablemente hay que organizar como corresponde las categorías infantiles, juveniles y reservas, torneo que hay que volver a implementar.
Ese es uno de los secretos de la primera de Argentina. El partido que se juega en el horario estelar tiene su previa y ahí se disputan el puesto los suplentes, los jóvenes y los que no están a punto. Así que no es cuestión solamente de salir a comprar refuerzos carísimos que ganan en dólares, sino lograr que los verdes no salgan, al contrario, que entren en las transferencias hacia el exterior y en los premios que se pueden conseguir.
No es a corto plazo, pero tampoco tan largo. Es un camino que dará frutos más rápido de lo que seguramente se repite un éxito esporádico como generalmente nos han llegado a través del tiempo
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