Después de perder en la tanda desde el punto penal con Argentina, vienen las reflexiones de rigor con cabeza fría, lejos de la sensación de frustración o rabia que siempre queda como consecuencia lógica. Del partido, aprender que seguimos concediendo goles en los primeros minutos y que después de empatar con gran mérito se sacó el pie del acelerador, desaprovechando la oportunidad de liquidar. No se pierde por el árbitro, a pesar de su pésima dirección que por momentos altera a cualquiera y su falta de autoridad en la definición final, permitiéndole a Martínez llegar incluso hasta el insulto. No se cobró igual de bien que ante los uruguayos y el arquero-actor nos tenía estudiados. Por eso no estamos en la final, culpa de nosotros, de nadie mas.
Falta la “finalita” del viernes, por el tercer puesto con Perú, que a pesar de no ser trascendente servirá para seguir encontrando certezas de cara a la eliminatoria.
Probablemente, veremos a los que aún no jugaron, Vargas o Quintana, Lucumí y Baldomero. Importante encontrar opciones para el central por izquierda y aquí entramos en los balances individuales. Atrás Muñoz se convierte en una muy buena carta por derecha, Mina, a pesar de algunas inconsistencias, mantiene su lugar, pero Dávinson y Tesillo dejan dudas. Hay que buscar otro lateral izquierdo natural para que alterne con Fabra, que el martes entró bien, despejando muchos interrogantes que planteaban sus detractores. Sánchez no pasa por un buen momento. En la mitad, esta Copa sirvió para terminar de afianzar a Barrios, que está en el podio de los mejores. Cuéllar y Uribe cumplieron. Pérez, muy lejos de su nivel, no pasó el examen. En esta evaluación seguimos con Cardona, que demostró su calidad pero necesita estar mejor físicamente para ser el elegido. Sus habilitaciones impecables, pero no mantuvo un buen ritmo durante los minutos que tuvo; le cuesta ese aspecto. Los extremos fueron lo mejor: Díaz y Cuadrado pueden ir en el afiche sin discusión y honores. Borré se ganó un puesto pero por sacrificio, queda para ver su despliegue como delantero. Muriel y Duván estuvieron negados con el gol y es entendible, puede pasar y tienen crédito. Borja fue el más destacado de los atacantes, cumplió. Lo de Chará no fue bueno, pero llegó a última hora más por la confianza de Reinaldo en su pasado que presente. Morelos apenas apareció unos minutos para juzgarlo, lo mismo que Campaz, que por su juventud tendrá más oportunidades. Como colectivo, hay que decir que la evolución es notable para el poco tiempo de trabajo de Rueda con el grupo. Se defiende mejor, se ha recuperado intensidad y, lo más importante, se está creciendo en confianza. El compromiso y la unión son evidentes y se nota que le están creyendo al técnico, motivo por el cual, al ser negativo, propició la salida de su antecesor. Conociendo al estratega, a pesar de los inconvenientes tratará de acercar a James y seguro a Quintero. Su esquema cohabita siempre con un 10 y será más sencillo incorporarlo después del progreso actual. Sopla buen viento.