22 Jul 2021 - 2:19 a. m.

Desde adentro

Andrés Marocco

Andrés Marocco

Columnista deportivo

No hay una conversación por estos días que no tenga que ver con la aterrizada tan salvaje que sufrimos desde el final de la Eurocopa. La brecha continental se ve cada vez mas grande. Por fortuna la tricolor después de la Copa América al menos recuperó el podio en selecciones, pero en clubes estamos en uno de los momentos mas malos de los últimos 30 años, si no el mas malo de todos.

Dependemos de cómo le fue a Júnior ayer que esta columna no registra por motivos de horario, para saber si llegamos yéndonos bien a ¡ 23 puntos de 60 posibles !. Si en Suramérica estamos lejos pues imagínense al irnos tan mal sucesivamente en los torneos internacionales, de qué manera nos está viendo el mundo.

Es un tema que tiene tanto de fondo como de forma. Hemos escrito muchas veces al respecto, y siempre hay que partir de lo difícil que es competir en pesos contra un dólar cada vez mas alto, en cuanto a hacer de nuestra liga atractiva a las estrellas de la región. Pero no se puede quedar ahí la discusión.

Tenemos un campeonato mal elaborado en todo sentido, sin descendencia pertinente y seguimos siendo desorganizados e irresponsables con las fuerzas básicas.

Nuestros dirigentes es su mayoría son poco preparados, el arbitraje de bajo nivel y con muy pocos estadios que cumplan las normas mínimas para garantizar el espectáculo. No se respeta al jugador, ni al técnico, mucho menos al trabajador del fútbol y de ahí para abajo.

La obsesión por la plata de la televisión que le dio un empujón importante a los equipos sin ningún tipo de de control, no está permitiendo que esos recursos se reinviertan debidamente en cada institución. Cada centavo debería tener un seguimiento, una justificación.

En la mayoría, cuando se recibe el dinero va directamente al bolsillo de los dueños y no se cuida que esa plata tenga destino responsable. Los grandes o los que clasifican a las copas, no están interesados en reforzarse para representarnos. Una de las pocas ventajas que da este sistema, es que al haber campeón en junio y en diciembre se puede pensar en incorporar con anticipación, pero no es así. Siempre les coge la noche y generalmente se cuelgan con las caras nuevas cuando inicia la Libertadores.

Se debería jugar un torneo doméstico largo y de paso alinearse al calendario europeo, es decir de julio a mayo para que se pueda recuperar el interés de ellos por nuestros jugadores terminando campaña y no en la mitad de la acción. U

rge un campeonato de reservas que aporte que no se pierdan los mayores de 21 años al no tener opción de seguir en los clubes si es que llegaron a ellos después del sub 20. La B necesita la C y de paso D y E. ¡El gobierno ofreció apoyo económico para tal efecto pero a la Dimayor no le gusta tener al estado inmiscuido en sus asuntos!

Octogonales, cuadrangulares y afines ya están mandados a recoger. Distraen el interés para el final, descensos por promedio son alcahuetas también. Esto no funcionó. Copiemos lo bueno, alinearse con lo exitoso es pertinente y con ese paso seguro empezaremos a mejorar nuestro panorama de adentro hacia fuera.

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