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El legado de Freddy

Andrés Marocco

22 de abril de 2022 - 08:00 p. m.

Nacer en Buenaventura y sobrevivir ya es una hazaña. Extrañarla todos los días, notable. Convertirse en un héroe nacional, todavía más meritorio. Llegar a un equipo de la capital y mantenerse ya presagiaba lo que iba a ser su carrera. No era el Santa Fe de El Dorado ni mucho menos tampoco, y brilló. Después encaja perfectamente en un América que a su tiempo lo catapulta primero a Palmeiras, como en el salto triple olímpico, hacia Italia, a un Napoli arisco y al Real Madrid de Valdano, que no funcionaba como se lo esperaba. Vuelve a Brasil y es campeón mundial de clubes y se hace grande con Corinthians para sellar su paso por clubes de la mejor manera posible.

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Siempre le dije “el irremplazable” y él se reía porque sabía que era verdad. En la selección desde que debutó cuatro meses antes del mundial del 90 ocupó una No-posición que es muy fácil de describir pero imposible hasta ahora de repetir. Freddy Eusebio era un ocho que pisaba las dos áreas pero también era un diez con gol que caía como extremo por izquierda o derecha. Gran ocupador de espacios, nunca estático. Ya en sus últimos años le pasó lo de Lothar Mathaus o Shweinsteiger que terminaron jugando más atrás como en el ¨Timao¨, oficiando de cabeza de área portentoso e impasable.

Ver en su sepelio a sus compañeros de generación conmovió todos los corazones, entender que ellos conformaron una verdadera familia que se dedicó a hacernos felices más de una década y que despedían con amor sincero a uno de sus más destacados soldados fue impactante. Nunca vi tan triste a Faustino, el rey de la alegría, el que siempre tiene un chiste o una anécdota simpática que contar, ni a René o a Aristi. El Pibe no estuvo en la ceremonia, pero hablamos y jamás lo oí tan afectado. Es que se fue el “indestructible”, no cualquiera, el hombre que puso a gritar a un continente en el Giuseppe Meazza. Asistieron además de sus hermanos de la vida, técnicos y gente del fútbol, entre otros algunos dirigentes. ¿Qué pasaría por la mente de ellos? Ojalá se quedaran pensando en hacerle caso a Rincón por fin. Su gran inquietud después de convertirse casi en brasileño era parecernos más a la potencia futbolística que son. Siempre se preguntaba por qué Bebeto y sus colegas de la “canarinha” que se habían especializado en la materia, allá eran parte del organigrama de la CBF y aquí a los héroes del pasado no se les tenía en cuenta en ningún proceso. Salvo Mario Yepes, que pareciera que todavía no ha podido ejercer plenamente, hoy no hay un acercamiento decidido con ellos. Se murió soñando con aportar, con entregar su conocimiento de líder, de crack, de insustituible. Nos acostumbramos a no hacer homenajes en vida, se tienen que ir al más allá nuestros ídolos para aplaudirlos de pie. Señores de la Federación, el pedido no es que se vayan todos, sino que aprovechen lo que saben nuestras glorias vivientes y las inviten a refundarnos desde las bases como lo pedía él y como corresponde. Así vamos con seguridad a encontrar sencillamente el camino y a rendir un verdadero tributo a su memoria. Hasta pronto y gracias por tanto, Coloso.

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Por Andrés Marocco

Periodista javeriano. Radioactiva, 88.9, 40 Principales, Caracol Radio. Dementes Deportivas, Telepolémica, Pelotas. Hoy en ESPN. Bumangués, del leopardo.
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