
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Muchas veces hemos escrito de James Rodríguez en esta columna sobre todo para elogiarlo y destacar sus logros y habilidades. Parece mentira que en nuestro país sea a veces tan difícil resaltar a los pocos ídolos deportivos que tenemos, pero es así. El año pasado James tuvo un buen año, con 44 partidos jugados, es decir, 3.270 minutos en acción, marcando siete goles y 14 asistencias. Números aceptables teniendo en cuenta su reciente historial. En el 2026 no ha podido todavía aparecer con su nuevo equipo, Minnesota United, por inconvenientes físicos según su entrenador. Ya fue convocado, pero tampoco fue a la cancha. A menos de 100 días para el mundial en Estados Unidos, México y Canadá, su situación así no se quiera, ya es para preocuparse. Lo ideal es que llegue jugando, rindiendo y bien de salud para que pueda seguir siendo determinante con la Selección Colombia.
Ya lo afirmamos en la anterior columna que Néstor Lorenzo debe llevar jugadores que combinen esas tres variables. No nos podemos dar el lujo de llevar a la cita orbital a alguien que no esté en plenitud de condiciones, así sea él y lo que significa. En todo caso, nuestro 10 no necesita tantos minutos en cancha para ser el foco de las miradas. Su calidad está intacta como pasador y cerebro del equipo, ya no tiene la misma pegada de fuera del área ni en los tiros libres, pero sus asistencias en pelota quieta y movimiento son muy precisas y constantes. Hay ocho partidos entre él y el juego con Uzbekistán, contando los dos amistosos a partir del 15 de marzo. Ideal que jugara los ocho, pero si no es posible, que al menos juegue seis con minutos de calidad, es decir, buena exigencia atlética y protagonismo. Necesita confianza del técnico de su club en la MLS, porque con la selección si está apto va a tenerlos ante Croacia y Francia. Curiosamente ocho es la misma cantidad de juegos que todo seleccionado importante debe aspirar a disputar en la copa del mundo pero en un mes. No va a ser fácil porque el neozelandés Knowles ya dio a entender que no va a girar en torno al colombiano. Esa es otra característica de Rodríguez Rubio, encontrarse en el camino con entrenadores robustos de ego y poco colaboradores. Colombia debe tener un plan B por si no puede contar con nuestro capitán en forma. Juan Fernando Quintero debe hacerse cargo como se lo dijo en River alguna vez Marcelo Gallardo y sumar un par de opciones para subirse al avión en tal caso como Yasser Asprilla, Miguel Monsalve, Nelson de Ossa que pueden cumplir la función o acercarse a ella. Nos va bien jugando con enganche pero también se puede de otras maneras más frontales teniendo herramientas suficientes y capaces de enfrentar cualquier defensa, pero vamos a ser optimistas
con James David que ya anunció que estará este fin de semana contra el Vancouver de su viejo amigo Thomas Müller. A sumar kilómetros …
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador
Manténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 TikTok y 📱Facebook
