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Herencias buenas y malas

Andrés Marocco

13 de abril de 2022 - 08:30 p. m.

Analizando cada vez más lo que viene pasando con nuestro fútbol, después de una semana regular con apenas un buen resultado de cuatro posibles en copas, vinieron a mi mente recuerdos y hechos que se presentan cada tanto.

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Antes que nada, debo hacer énfasis en que siempre lo que pase con la selección de Colombia repercute en el desempeño de los clubes, de una u otra manera, y tiene causas desde que empezamos a figurar en los torneos de menores.

Cuando por fin se quiso reaccionar y encontrar un camino en 1985, con aquella juvenil maravillosa de Luis Alfonso Marroquín, vinieron sendas clasificaciones y la mejor expresión de nuestro balompié.

La inspiración de John Édison Castaño, John Jairo Tréllez, Jairo Ampudia, René Higuita y compañía fue suficiente para que nos atreviéramos a jugar a algo y buscar el arco contrario. Después aparecieron las generaciones que impulsaron la doble ida a los certámenes orbitales . Entre las décadas del 90, 2000 y 2010 casi siempre los equipos del rentado nos representaron decorosamente, incluyendo títulos escasos pero merecidos, muchas semifinales y varias finales.

Curiosamente si nos vamos al detalle, después de 1998 y hasta 2014, cuando estuvimos por fuera del máximo evento de naciones, sufrimos lo mismo que hoy. Se hizo una participación muy floja en Francia y extraviamos el rumbo. Luego de la eliminación en primera ronda, se echó todo por la borda en mayores y caímos en lo mismo que sufrimos ahora.

Si bien es cierto que se ganó esa atípica Copa América de 2001, no fuimos a Corea-Japón 2002, Alemania 2006 ni Sudáfrica 2010 consecutivamente. En esa década, la primera del siglo, arrancó un buen proceso en las juveniles con Reinaldo Rueda y sobre todo Eduardo Lara, que alimentó y dio base a los procesos de José Pékerman, que nos clasificó a Brasil 2014 y Rusia 2018.

En el camino de la siguiente volvimos a fallar en las juveniles, a pesar del título sub-20 de 2013 en Argentina. La expresión futbolística se embolató y regresamos a enredarnos otra vez. A las selecciones sub-15, sub-17 y sub-20 no se les puede juzgar como exitosas solamente por conseguir títulos, sino por los jugadores que llegan a la absoluta, sus posiciones y la idea que traen.

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La Federación, de una vez por todas, aprovechando esta coyuntura debe definir hacia dónde apuntar. ¿Qué es lo que nos identifica? ¿Cómo queremos ser conocidos en el mundo? Y de ahí escoger el técnico principal que a su vez sea el responsable de todas las amarillas.

Don José jugaba a una cosa y Piscis Restrepo, Héctor Cárdenas, Arturo Reyes y Chamo Serna a otra, para tocar un ejemplo de aquella buena época. Se fue el entrenador más exitoso de la historia de juveniles en el mundo y no lo aprovechamos. ¿Queremos equipos que ataquen, sean valientes, jueguen bien y bonito o solo queremos cuidar el cero?

Es menester no repetir los errores. No se pueden seguir desperdiciando talentos. Por eso, siempre digo que no es pasar la página sino archivarla, para volver a ella y después de consultarla construir el futuro.

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Estamos a tiempo de definir y actuar. Reincidir en los aciertos, alejarnos de los errores. Ir a los históricos, vincularlos y encontrar un líder que nos recupere y deje trazado el camino; de lo contrario, estamos condenados a repetirnos en los fracasos.

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Por Andrés Marocco

Periodista javeriano. Radioactiva, 88.9, 40 Principales, Caracol Radio. Dementes Deportivas, Telepolémica, Pelotas. Hoy en ESPN. Bumangués, del leopardo.
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