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Una victoria a Brasil iba a tener una repercusión muy grande. No importaba cuál “canarinha”; si tenía ausencias o no, si jugaba bien o no, Brasil siempre será Brasil.
Son los pentacampeones, el “Scratch”, la tierra de Pelé, de Zico, de Ronaldo, Romario y Neymar, así estuviera lesionado. Nunca le habíamos podido vencer en una eliminatoria. Lo máximo fueron empates y generalmente colgados del palo. El jueves 16 de noviembre pasó a la historia. Colombia les remontó a los dirigidos por Diniz y se sitúa parcialmente tercera en la tabla de clasificación.
Escrito esto, y certificando nuestra felicidad ante semejante victoria, hay que decir que sufrimos para poder llegar al objetivo. No se pide que se tengan partidos perfectos, pero nos está costando bastante iniciarlos sea el rival que sea.
Es cierto que ellos salieron a destapar sus esencias y en los primeros 15 minutos nos estaban bailando con intensidad y con todos los argumentos de la magia de Vinicius y Rodrygo (ambos del Real Madrid), Raphinha ( Barcelona) y Martinelli (Arsenal), pero no se puede llegar a los juegos con la cabeza en otro lado y llenos de dudas, y temores.
Por fortuna solo marcaron un gol a los tres minutos, porque nos habrían podido liquidar. Después de esa pesadilla, despertamos y la selección empezó a soltarse y a darse cuenta de los espacios adecuados para atacar. Precisamente a los 16 minutos Lucho entendía que iba a ser su noche soñada.
El planteamiento de Lorenzo siempre fue ir a buscar y, a pesar del mal comienzo, siguió con el plan. Se crearon opciones y se debió empatar en el mismo primer tiempo, pero Allison y la falta de puntería no lo permitieron. Tras la lesión de Vini sobraba un volante de contención y todo apuntaba a Uribe, el encargado de apoyar a Muñoz por la derecha.
Sinisterra entró para la segunda parte, le quitó responsabilidades a Díaz y agobió no solamente a Royal, sino a Lodi, que eran los más vulnerables del rival. Ellos contragolpearon, volvieron a acercarse a la segunda anotación. Cuando pasaban la presión de nuestros hombres más adelantados, quedaban mano a mano con los defensas tricolores.
Otro tema para corregir para el futuro, hay que tratar de que Vargas no tenga que intervenir tanto. Aun así la sensación era que por lo menos el empate iba a llegar. Y después de la última tanda de variantes, con el ingreso de Córdoba y Ríos, sumado al de Borja, que había entrado en la primera ventana de variantes, se explotó el camino indicado para lograrlo y pasar derecho. Colombia nunca se descompuso, supo ser valiente, arriesgó bastante y fue efectiva.
Ojalá este resultado nos permita soltarnos y llenarnos de confianza, todavía falta mucho, pero significa demasiado demostrar valentía y convencimiento de que se pueden superar las adversidades. A Paraguay se le puede ganar, mantener el invicto y finalizar muy bien el año. ¡Adelante!
