Estamos en la mala. Parece que además de nuestro desorden natural, el virus del “mal fútbol” nos está atacando fuertemente. Sufrimos el pico de la enfermedad para ser más exactos y contemporáneos con la realidad. Ingresados en la UCI con la selección de Colombia a la espera de un milagro para ir al Mundial y con dos de los más grandes equipos del rentado eliminados y con suficiencia de las fases previas de la Copa Libertadores.
Siendo muy optimista, la semana pasada quería creer en un reinicio. Como cuando usted se pasa en el cruce y el Waze “recalcula” la ruta. Pero ni embajadores ni verdolagas lograron demostrar que tenían cómo revertir sus series en la cancha. Millos por lo menos tuvo episodios de rebeldía, Nacional 15 minutos apenas arrancando el segundo tiempo.
A ninguno le alcanzó, los dos quedaron afuera sin derecho siquiera a ir a la Sudamericana. No se perdió ni con la gran potencia brasileña de los últimos tiempos ni con el paraguayo sensación del continente. Si bien los cariocas tenían una nómina superior, algún susto se le pudo haber hecho pasar, sobre todo en Bogotá, donde realmente se perdió la llave. La ingenuidad más de equipo chico que de uno lleno de estrellas en su escudo con el aderezo del desperdicio de oportunidades en la ida, lo hicieron llegar a Río en condición de convalecencia para seguir con el lenguaje hospitalario, y jamás inquietó al rival.
Lo de Nacional, si se quiere, fue más decepcionante, por la nómina que tiene. Si bien no hay grandes estrellas, sí tiene más de dónde sostenerse como para pensar en que podía remontar la diferencia, porque incluso en Asunción había jugado bien antes de empatar. Le quedó grande otra vez, pero es que no se ayudan. Iniciando semana sacaron a Alejandro Restrepo cobrándole tal vez la situación de Aldair Quintana que no quiso salir para el segundo tiempo en Bucaramanga después del gol que le hizo Sherman Cárdenas, en el que él y Danobis Banguero resolvieron mal. Pagó muy cara el DT paisa su inexperiencia, a pesar de completar más del 60 % de rendimiento. Son muy pocos los ejemplos de éxito en el orbe cuando sale el timonel y a las dos días se define una instancia tan complicada. Errores y poco fútbol, la letal combinación para una noche desteñida ante su hinchada decepcionada.
Quedan unos días para conocer la convocatoria de Reinaldo Rueda para los dos últimos juegos de la eliminatoria. Ratificado por la dirigencia que la semana pasada protagonizó la sacada de trapos de Carlos Queiroz respondiéndole a Álvaro González, el responsable de que no tengamos Primera C profesional. El estratega patrio afirma que puede ganar estos dos compromisos y mantener la ilusión de Catar. Generalmente, y lo digo con la experiencia de ser hincha de escuadra pequeña cuando las matemáticas dan es que estamos fritos, pero como el nivel ha sido tan bajo, cualquier resultado favorable se puede dar. Eso sí, dos detalles para recordar por si alcanza para el repechaje, con este fútbol no le ganamos a Australia nunca, y llegado el caso mejoramos y se consiga clasificar, ¿es obligatorio conservar el técnico para la competición después de lo mal que hemos jugado? Ahí les dejo las inquietudes.