Se usa mucho en Estados Unidos, y acá ocasionalmente, hacer ventas de garaje en los barrios cuando alguien está vendiendo baratas sus pertenencias usadas. Acuden los vecinos y personas cercanas para ver qué pueden conseguir para abastecer su casa con gangas que, de repente, les puedan servir para adecuar sus salas y dormitorios.
En el fútbol profesional colombiano estamos viviendo lo mismo; acomodando el mercado usado, con la única excepción tal vez del Júnior de Barranquilla que aspira a hacer mejores adquisiciones y que en época de elecciones se quiere hacer notar. La mayoría de jugadores pretenden quedar libres para negociar sus nuevos contratos con los interesados y los demás esperan un aumento salarial o una cesión para lograr tal efecto. Entonces, indefectiblemente, vamos a ver a los mismos con otro color de camiseta, sin importar mucho el rendimiento anterior. Es decir, no hay big data para incorporar sino una suerte de convenience data debido a las circunstancias.
Un atacante con cinco goles en el torneo es prácticamente un goleador, un central que sea titular en diez partidos pasa la media; un extremo sin gol, pero que desborde tres veces por juego, es interesante; un arquero que reciba anotaciones frecuentemente, pero que no termine goleado, también aguanta. En otras palabras, reina la mediocridad respaldada por el sistema de un campeonato que pretende ser atractivo únicamente al final y, como hemos dicho muchas veces acá, por la inexistencia casi generalizada de fuerzas básicas. Somos el único país que tuvo al mejor técnico en la historia de selecciones juveniles por casi siete años y no lo aprovechó, entonces ¿cómo quejarnos?
La culpa no la tiene el dólar solamente. No seamos tan miopes. La bolsa que estamos viviendo la merecemos. Los grandes hoy son los nuevos chicos. Tolima ofrece otra vez copas internacionales y por eso, además del Tiburón, se destaca por ser un destino atractivo. Sin embargo, acá no llegará un nueve de renombre o un enganche reputado. Millonarios ha sido desmantelado, salvo la incorporación de Álvaro Montero. América sigue el mismo camino y Nacional solo ha confirmado a Jhon Duque, Alexánder Mejía y Daniel Mantilla. Si ese es el panorama de los encopetados, el de los emergentes es desgarrador y no quiero deprimirlos con detalles. Este es el reino lamentablemente del “todo pasa” que ya advertimos en diciembre y no hay una luz de cambio en el horizonte. Ojo, tampoco invoco una economía narcotizada como en los años 80, pero sí queremos dar el salto de calidad que hace mucho se viene esperando y no termina de suceder. Nos quejamos del sistema, pero sin estrellas no hay ninguno que haga milagros.
Ya para cerrar: somos tan especiales que, si no lo saben, para iniciar la Liga dos futbolistas de Llaneros jugarán en Unión Magdalena ¡Genios y figuras hasta la sepultura!