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Se han ido ganando un espacio en el mundo. Al principio no se les daba mucha importancia en un deporte tradicionalmente machista y por eso floreció más fácilmente en aquellos países del primer mundo, que hoy son potencia, entre otras cosas, por eso y que históricamente han apoyado o aceptado a través de los años las causas de igualdad de género. Salvo Brasil, que tiene en sus playas un semillero inagotable de hombres y mujeres amantes de la pelota, en Sudamérica el proceso ha ido un poco más lento para posicionar a las mujeres donde se lo merecen y se lo han ganado.
No es cuestión de comparar el fútbol de las damas con el de los caballeros, es sentarse a disfrutar otras habilidades y sensibilidades con la pelota cuando inicia un partido por televisión o en un estadio. Las mejores exponentes son dignas de aplausos y admiración, como por ejemplo Putellas, Morgan, Marta, Rapinoe, Hegerberg, Martens, Ericsson y Renard, que con la excepción de la española que se lesionó, la brasileña y las norteamericanas se pueden admirar por estos días en la Eurocopa.
Ayer inició la Copa América en Cali y Armenia. Bucaramanga también será subsede y se espera una gran actuación de la tricolor anfitriona, pese a la mala noticia que recibieron varias de las seleccionadas de parte de la Dimayor, que anuncia que no habrá liga profesional este semestre. Mindeporte aboga con el presidente de la entidad y la Federación para que se lleve a cabo, porque ya hay un dinero girado desde su cartera para tal efecto. Suena inverosímil que a una nación con tanto movimiento, infraestructura e interés comercial hacia productos de consumo femenino le cueste, a través de patrocinios, garantizar un torneo anual por falta de presupuesto. Pero así somos.
Mientras esperamos que se revierta tal despropósito de decisión, dispongámonos, libres de todo prejuicio, a ver jugar a las nuestras, encabezadas por Usme, Caicedo, Robledo, Pérez y compañía, sumadas a Endler, de Chile; Angelina, de Brasil, y Banini, la habilidosa argentina. El rival a vencer para todas es la famosa camisa auriverde de siempre, que solo ha perdido un trofeo de ganador en todas las ediciones. La localía siempre impulsa y además un buen calendario. Hay tres cupos directos al Mundial, dos a Olímpicos, dos a repechaje y tres a los Panamericanos.
La mejor expresión de fútbol de nuestras selecciones de ambos sexos en los últimos años se la vimos a la sub-17 de señoritas del profesor Paniagua. Démosle la oportunidad a este evento, que debemos organizar con lujo de detalles. Colombia ha sido dos veces subcampeona, en 2010 y 2014, clasificó a dos copas orbitales y dos Juegos Olímpicos, siendo su mayor logro la medalla de oro en los Panamericanos de 2019. Este año, sin Catar, a nuestro balompié no le quedan más oportunidades para divertirnos. Suerte y buen juego a las damas. ¡A seguir evolucionando!
