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Se dio a conocer la primera convocatoria oficial de Lorenzo, que marca el inicio hacia el Mundial de 2026. Después de mantener invicta a la Selección en los amistosos que ha dirigido, el estratega argentino llama a sus primeros 26 soldados para intentar ser protagonista en la eliminatoria y dejar atrás el mal sabor de la anterior. Clasificar ya no es suficiente, con tantos cupos no debería ser problema lograrlo; acá el tema va a ser aspirar a terminar en los cuatros primeros lugares de la tabla definitiva. Como siempre, Brasil y Argentina serán los habitantes del penthouse, pero hay que respirarles cerca y aprovechar las bondades de una buena generación de jugadores que se perfilan para disputar el privilegio de vestirse de amarillo en los próximos años.
Afirmar que tenemos una de las mejores nóminas de la región no es aventurado, pero tampoco garantiza nada. La diferencia esta vez es indudablemente el técnico. El gran error de la avanzada a Catar fue pasar de Pékerman a Queiroz y rematar con un Rueda lleno de temores e irresoluto. Más grave lo del portugués porque fue un capricho traerlo, pasando por encima de su actualidad y conocimiento de nuestro jugador. La vieja creencia de que lo de afuera es siempre bueno y si es europeo mejor, se impuso, y terminaron abriéndole la puerta al diplomático Carlos Manuel Brito. Con Reinaldo tuvimos culpa todos, creíamos que tenía más del ganador de la Libertadores con Nacional y del DT de Flamengo, pero sus viejas heridas de la eliminación del 2010 no estaban cerradas y apareció una faceta de intensos miedos y timidez, que terminó contagiando a sus dirigidos y nos dejó por fuera del Mundial.
Néstor Gabriel Lorenzo es el mejor discípulo de Don José, tiene su método claro pero le suma dinámica y posición en la cancha a sus equipos. Es un entrenador moderno y muy conocedor de nuestras luces y sombras. Seguro se puede equivocar, pero tiene un margen menor al fallo por todo lo anteriormente expuesto.
Su primera lista para los duelos contra Venezuela y Chile ha sido correcta, combinando lo coherente con lo actual y una base adecuada de cinco “veteranos” de su época de asistente técnico. No sé si se puede hablar de grandes ausentes, como Falcao, Valdés, Asprilla o el lesionado Ospina, que probablemente después vendrán a aportar dependiendo de su actualidad, pero la proporción y disposición de los nombres para iniciar el proceso se ve bien.
Los mejores partidos de preparación fueron sin duda contra Japón y Alemania, combinando juego con resultado. Contra los nipones el lunar fue empezar abajo en el marcador, pero lo que se vio en construcción de juego al servicio del ataque fue esperanzador. Esa disposición pasando la mitad de la cancha que confunde a cualquier rival es notable. Sin posiciones fijas para finalizar la jugada, con una movilidad extraordinaria y buena finalización. Con los teutones se vio una selección un poco mas precavida, como es normal, pero con la misma explosión para hacer daño. Si podemos lograr la continuidad de ese estilo, Colombia no deberá pasar grandes inconvenientes y sufriremos poco camino a la Copa Mundo y construyendo de paso una Copa América para ser actores principales.
