La altura de La Paz no es un mito, pero fue un marcador que dejó acidez en todo el país futbolero. No es lo mismo sacar un empate a que te igualen al final en condiciones tan complicadas como las que se sufren allí. Sumado al hecho de que esta Bolivia es bastante limitada y se tenía controlada. Nos sentimos vencedores antes. Se sabía que ellos son fuertes casi que únicamente en la media distancia y por ese medio llegó el 1-1.
Cuando a uno le hacen daño con el arma contra la cual ha trabajado toda la semana, el sentimiento de frustración es más grande. El resbalón de Yairo Moreno un segundo antes le impidió ir al cierre del remate del 10 rival. El técnico planeó bien el partido, se cumplía a cabalidad con su estrategia. En el primer tiempo, esperar con orden atrás y para el segundo buscar el gol sin ser brillantes, cosa que no conseguimos todavía, pero sí prácticos. Tiene grado de responsabilidad Reinaldo en tres aspectos a mi entender relacionados con los cambios, salvo el de Andrade, que funcionó. A menos que Wílmar Barrios pidiera el cambio por fatiga, no acertó en la variante. Yairo puede marcar, pero ¿por dentro?, teniendo a un especialista en esa posición jugando, ¿para qué sacarlo? Se demoró en sustituir al agitado Juan Cuadrado y poner tan tarde a Falcao por Martínez, que no debió irse nunca. Al salir el cartagenero, la figura de la cancha, no volvimos a pisar el área de Lampe y nos quedamos con las ganas del 2-1. De todos modos, este siempre es un partido especial y así ya hayan ganado ecuatorianos y argentinos, quiero ver cuántos van a sacar resultados de ese nido de águilas.
El valor de este punto hay que evaluarlo al término de la otra semana. Lo que sí es cierto es que seguimos quintos con los mismos puntos del cuarto, que es Uruguay. Alarma la baja consecución de unidades hasta ahora. Nueve solamente comparado con los trece de la eliminatoria anterior en esta misma fecha; pero ganando los seis siguientes, la selección se puede acomodar. En Asunción hay que mantener la tradición y conseguir ese triunfo a como dé lugar, aprovechando el bajo nivel de los guaraníes, que no tienen a su principal figura, Miguel Almirón. Se puede vencer con inteligencia y decisión. Ellos son fuertes en lo que siempre han tenido: balón aéreo y potencia. Colombia debe imponerse mostrando evolución y más fútbol con la presencia de Juanfer Quintero, que no brilló antier, ya en un terreno benigno para sus aptitudes y el impulso de Róger, que fue un acierto del técnico. Contra Chile siempre será difícil, pero vienen muy apretados en la tabla y Barranquilla deberá hacer lo suyo, más el impulso del supuesto buen recaudo ante los paraguayos. A los chilenos no se les puede dejar jugar cómodos, porque son muy peligrosos. Hay que explotarles sus deficiencias en defensa y hacerles daño por donde más salen y dejan espacios: los costados. Y poner al Tigre, que los tiene de hijos... El próximo viernes analizamos cómo vino la mano. Hasta entonces.