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Columna de Antonio Casale: Estadios de fútbol

Antonio Casale
11 de febrero de 2024 - 07:40 p. m.

El 17 y 18 de septiembre de 1988 se llevó a cabo el que se denominó Concierto de conciertos, Bogotá en armonía. Miguel Mateos cerró a eso de las 6:30 de la mañana una jornada que había comenzado la tarde anterior con la presentación del dúo bogotano Compañía Ilimitada. Entre ellos pasaron muchos artistas que en aquel momento eran número uno en la radio, como Los Prisioneros de Chile y Los Toreros Muertos de España. La gente saltó sobre la gramilla (literalmente sobre la gramilla) durante más de doce horas.

Cuenta Fernando Pava, uno de los organizadores, que entregaron el estadio a las autoridades a las 6:30 de la mañana y que tocó organizar lo mejor posible todo porque había partido de fútbol a las 3:30 de la tarde. Pava acepta que ese juego se disputó sobre un barrizal.

Efectivamente, Millonarios le ganó al Deportes Quindío con gol de Rubén Darío Hernández. Cuentan quienes jugaron ese día que no solo había barro. También pedazos de vidrio de botellas de aguardiente, cigarrillos, condones usados y todo tipo de objetos utilizados la noche anterior en el marco de una fiesta inolvidable. El lunes 19 la crónica deportiva y los directivos del fútbol se volcaron contra el distrito en cabeza del entonces alcalde Andrés Pastrana, porque el estadio solo se debería utilizar para jugar al fútbol. Ese debate se ha mantenido a lo largo de estos años.

Lo cierto es que en este tiempo la industria de los conciertos se fortaleció, se desarrolló la tecnología necesaria para que las canchas no sufran deterioro y los clubes de fútbol vieron en ello una gran oportunidad de negocio. Bueno, los clubes de fútbol de todo el mundo menos los de acá. En Ecuador, por ejemplo, para no ir a Europa o a Brasil, Liga de Quito, Barcelona de Guayaquil y Emelec tienen su propio estadio. Lo alquilan para conciertos, eventos empresariales, tienen museos, zonas comerciales y gastronómicas. Son escenarios multipropósito que rara vez pasan una semana sin algún uso distinto al fútbol. Hace parte activa de su modelo económico.

Por lo anterior resulta insólito que Millonarios no tenga donde jugar dos partidos de la Copa Libertadores de este año. No es culpa de su actual administración, pero tampoco del gobierno distrital. Es consecuencia de la falta de visión de la gente del fútbol. Es increíble que el único club que cuente con estadio propio sea Deportivo Cali (y no lo han podido terminar). Más increíble es que el único que lo tiene en sus planes es América (de los planes a los planos y de los planos a la realidad hay mucha distancia).

Dicen que el nuevo Campín contará con la participación de Millonarios y Santa Fe. Y que la tecnología que se utilice permitirá que se haga lo que se hizo en aquel concierto del 88, aunque con la seguridad de que la cancha sea entregada en buenas condiciones. Todavía está en veremos. Lo cierto es que el mundo una vez más agarró para un lado y nuestros dirigentes se quedaron quietos ante la evidencia, 36 años atrás, de que había que hacer algo al respecto.

 

Diego(71761)15 Feb 2024 - 12:43 a. m.
César, parece que usted está más ciego que nuestros dirigentes de tercera que tenemos. Casale tiene toda la razón y está poniendo el dedo en una de las llagas de nuestro paupérrimo fútbol. La pobre mentalidad de nuestros dirigentes es directamente proporcional a nuestro mediocre fútbol. Y al parecer también muchos de nuestros periodistas que siguen sin entender el negocio del fútbol y del espectáculo. Tenemos estadios que ya son tugurios al lado de algunos que ya existen en latinoamérica.
cesar(29326)12 Feb 2024 - 4:43 p. m.
no tenía nada de que escribir.
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