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Luis Díaz ya no tiene que demostrar que pertenece a la élite

Antonio Casale

07 de septiembre de 2026 - 06:00 a. m.
Luis Díaz con Bayern Múnich.
Foto: EFE - CHRISTOPHER NEUNDORF
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Durante muchos años nos acostumbramos a celebrar que un colombiano llegara a un grande de Europa. Que Falcao estuviera en el Atlético de Madrid, que James jugara en el Real Madrid o que Cuadrado llegara a la Juventus era suficiente para sentirnos orgullosos.

Con Luis Díaz la cosa cambió. Lucho ya no tiene que demostrar que puede jugar entre los mejores. Eso ya lo hizo. Ahora tiene que demostrar algo más difícil: que puede ser determinante entre ellos. Y esa diferencia no es menor.

Díaz llegó al Bayern Múnich y no lo hizo como una apuesta de futuro ni como un jugador para completar la plantilla. Llegó para jugar, para producir y para ganar. En su primera temporada dejó números importantes y, sobre todo, confirmó que puede competir al máximo nivel.

Por eso ahora la vara tiene que estar más arriba. Bayern no contrató a Luis Díaz para que tuviera una buena temporada. Lo contrató para ganar la Bundesliga, para pelear la Champions y para aparecer en los partidos que definen los títulos. Ahí está el desafío.

Porque en Colombia todavía tenemos la costumbre de medir a nuestros futbolistas con una vara distinta. Nos emocionamos cuando llegan a Europa, celebramos cuando juegan en un grande y sentimos que ya cumplieron. Pero llegar no es suficiente. La élite empieza justamente cuando uno llega. Y Lucho ya llegó. Ahora debe quedarse.

Eso también cambia la conversación alrededor de la selección de Colombia. Durante años hablamos de nuestros futbolistas como excepciones. Hoy tenemos un jugador instalado en uno de los clubes más grandes del mundo. Eso debería obligarnos a cambiar las expectativas.

No se trata de pedirle a Díaz que gane solo una Champions. Se trata de entender que Colombia tiene, por primera vez en mucho tiempo, un futbolista que está en condiciones de ser protagonista en el escenario más importante del fútbol de clubes. Y eso es mucho.

Lucho, además, parece haber entendido el reto. Ya no es solamente aquel extremo que recibía la pelota y arrancaba a toda velocidad para dejar rivales en el camino. Sigue teniendo esa capacidad, claro, pero ahora juega más, piensa más y decide mejor. El caos sigue siendo parte de su juego, pero empieza a ser un caos con propósito.

Eso es evolución. Colombia no tiene un problema de talento. Lo ha demostrado durante décadas. El problema ha sido mantener a nuestros mejores futbolistas en la élite y convertirlos en protagonistas de verdad.

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Luis Díaz está rompiendo esa barrera. Por eso esta temporada será tan importante. No porque tenga que demostrar que es bueno. Eso ya lo sabemos. Tiene que demostrar que puede ser uno de los mejores.

Y esa, para un futbolista colombiano, es una discusión completamente distinta.

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Foto: El Espectador

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