Publicidad

Corrupción y reformas tributarias


Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Armando Montenegro
18 de agosto de 2024 - 05:05 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Como los grandes escándalos de corrupción son increíblemente frecuentes en Colombia y, al mismo tiempo, es raro que pasen dos o tres años sin que se discuta una nueva reforma tributaria, observamos que casi siempre los aumentos de los impuestos tienen lugar en medio, o muy cerca, de las denuncias de graves desfalcos al erario y de casos sonados de enriquecimiento ilícito de contratistas y funcionarios del Estado. Para no ir muy lejos, los anuncios del gobierno Petro de su segunda reforma tributaria ocurrieron, entre otros, al lado de los titulares sobre los multimillonarios robos a la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, a manos de Olmedo López, Sneyder Pinilla y un sujeto denominado “El pastuso”.

Es evidente que la simultánea ocurrencia de hechos de corrupción y la seguidilla de alzas de impuestos le restan legitimidad al sistema tributario del país. Es imposible que los colombianos no piensen que sus contribuciones al fisco se desvían hacia los bolsillos de los corruptos. En este ambiente es difícil aceptar el discurso de que los impuestos financian la inversión social, mejoran la distribución del ingreso y, en general, hacen posible el cumplimiento de las funciones del Estado. Sin legitimidad, sin el convencimiento de los ciudadanos de que los recursos públicos están bien manejados, se generaliza la idea de que existe alguna justificación ética para evitar o eludir los impuestos.

Dos experiencias opuestas sucedidas en Bogotá ilustran estos puntos. Por una parte, la administración de Antanas Mockus, ampliamente considerada como limpia y eficiente, propuso a los contribuyentes de la ciudad un aporte voluntario del 10 % por encima de la liquidación de los impuestos locales. Y, en forma sorpresiva, un hecho reportado en varios países y analizado en diversos medios académicos, más de 60.000 personas realizaron el pago voluntario adicional, seguramente convencidas de que así apoyaban las políticas de un alcalde que estaba luchando por mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Los recaudos tributarios en los años de Mockus llegaron a niveles récord no solo por la buena administración de los impuestos, sino porque su legitimidad facilitó el cobro y el pago de los mismos.

En el otro extremo está el caso de la Alcaldía de Samuel Moreno, quien, a nombre del Polo Democrático, tomó las riendas de la ciudad en 2008. Las evidencias muestran que, en realidad, su gobierno operó como una cleptocracia liderada por una banda rapaz dedicada a robar, direccionar contratos, cobrar coimas y sobornos. Al tiempo que esto sucedía, una administración fiscal seria, alejada de los manejos turbios, intensificó el cobro de impuestos como el predial, con cuyo recaudo, infortunadamente, se potenciaron las fechorías de la pandilla gobernante. En esos años se le dio un duro golpe a la legitimidad de la administración tributaria de la ciudad y se puso en duda la justicia de las exacciones fiscales que, bajo la pena de multas y procesos ejecutivos, se ejercían sobre los bogotanos.

La complicada discusión de la nueva reforma tributaria que propone adelantar el ministro de Hacienda va a estar rodeada del repaso de los numerosos escándalos recientes, de la evidencia de la impunidad y la lentitud de la justicia, y, lo más grave, de la carencia de una política contra la corrupción de un gobierno que se llama del cambio.

Conoce más

 

AMARANTO(u3to3)19 de agosto de 2024 - 09:36 p. m.
Sería bueno que revisaras su memoria selectiva o principios de Alzheimer. Cuando estuvo en el DNP en el gobierno Gaviria, nunca se pronunció sobre escándalos y supuesta corrupción como : Las barcazas para generar energía en pleno apagón, el tema de los subsidios de INURBE para vivienda a una empresa del hermano del presidente, el caso de los seguros de un allegado a la primer a dama. De hecho en ese momento los directores de este periódico solicitaron explicaciones al respecto.
Gabriel(91153)19 de agosto de 2024 - 02:32 p. m.
Y que politicas anti corrupcion exitosas han implementado los anteriores gobiernos ? Todo lo contrario. Si Petro llego al poder es porque la gente se canso de ver robar a la derecha....
Javier(29311)19 de agosto de 2024 - 12:54 p. m.
Ud es tan mezquino que habla de la corrupción del gobierno de Samuel Moreno, pero no es capaz de reconocer que el que lo denunció fue Petro, aún siendo de su propio partido. Eso sería echarle flores a alguien que toda la derecha hirsuta, desesperado por denigrarlo, recurre a columnistas fletados para que hagan esa tarea. Tiene que aprender de Rodrigo Uprimny, y al final decir que Ud. representa los intereses de grupos financieros de este país
Atenas(06773)19 de agosto de 2024 - 10:52 a. m.
Tarde te leo, Armando, y no es por falta de interés, no, q’ lo tengo en grado sumo, y más ha sido en estos días antes de volver a USA, e inquieto por leer tus atinados comentarios estaba. De nuevo acertaste al resumir cómo, poniendo a B/tá de ejemplo, ciertos gbnos de marcada y retorcida ideología hicieron del erario su coto caza, y eso q’ no alcanzaste a citar al peor de todos: el depravado y degenerado Petro. Criminal éste q’ hoy nos repite la dosis cual nefasto presidente. Atenas.
Alvaro(66505)19 de agosto de 2024 - 02:58 a. m.
O sea, roban a nivel nacional, a nivel departamental y a nivel municipal, sin contar toda esa mano de instituciones como UNGR, cuantos funcionarios públicos roban? sin importar el monto, ni la simpleza del caso, ahí están nuestros recursos señores gobierno. algún estudio decía que se pierden 50 billones en corrupción y ellos felices colocando impuestos, eso es más corrupto que cualquier escándalo!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.