Publicidad

Criaturas de nuestro tiempo

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Armando Montenegro
08 de marzo de 2026 - 05:06 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La imaginación de la antigüedad se pobló de extraños seres que tenían cabeza humana y el cuerpo de algún animal, entre ellos, el centauro, el minotauro, la arpía o la esfinge. Estas criaturas, según algunos analistas, representaban el conflicto o la colaboración entre la civilización y los instintos salvajes de las bestias.

Es difícil no recordar hoy estos extraños engendros cuando la política de Estados Unidos está forzando la creación de curiosos maridajes, injertos y trasplantes entre regímenes que hasta hace poco tiempo fueron antagonistas e incluso enemigos. De esta forma, algunos gobiernos de América Latina, antes rebeldes e izquierdistas, obligados por las amenazas y las presiones de Washington, ahora se someten a los dictados de Trump.

El engendro más representativo es el actual régimen de Venezuela. Su cabeza está en la Casa Blanca, desde donde se orientan los negocios y se conduce una lentísima, casi imperceptible, apertura política que ejecuta el tosco cuerpo chavista en Caracas. Este cuerpo, hoy al servicio de los gringos, es el mismo que destruyó la economía, encarceló, torturó y persiguió a la oposición, se robó las elecciones y se alió en forma estrecha con los enemigos de Estados Unidos: los cubanos, los chinos, los rusos y los iraníes. Los mismos miembros del gobierno chavista –Diosdado, Padrino López y la misma Delcy Rodríguez– ahora ejecutan las órdenes emanadas desde la cabeza en el Potomac. Decisiones como la apertura petrolera a favor de las empresas norteamericanas y la liberación de algunos presos políticos reciben los aplausos complacidos del presidente Trump.

No es muy distinto lo que sucede en México. El izquierdista gobierno de Morena, el partido de López Obrador, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, ahora cumple las órdenes del magnate norteamericano. Ante las amenazas y las presiones de Trump, la mandataria tuvo que desmontar el desvergonzado matrimonio del gobierno de AMLO con los carteles de la droga, un pacto sintetizado por medio de su frase “abrazos y no balazos”. Decenas de extradiciones de narcotraficantes y acciones como la muerte a tiros del Mencho, el jefe del cartel de Jalisco Nueva Generación, fruto de la acción conjunta del gobierno de Morena y de agentes norteamericanos, muestran claramente quién manda sobre los alfiles políticos de López Obrador.

En Colombia pasó algo semejante. Después de que por años el gobierno de Petro criticara a Trump y colaborara a medias con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, bastó la captura de Maduro y el visible susto de nuestro presidente para que, después de su visita a la Casa Blanca, se activaran las erradicaciones forzadas, se aceleraran extradiciones y los combates contra grupos armados que negocian y se lucran del tráfico de cocaína.

El mismo modelo, al parecer, se quiere implantar en Cuba. Marco Rubio señaló que no busca un cambio de régimen en La Habana, sino que el gobierno del Partido Comunista ejecute una serie de políticas de apertura política y económica inducidas, bajo amenaza, desde Washington. Es posible que lo logre, al menos por un tiempo.

En síntesis, como ocurría a veces con algunos seres de la mitología, en la actualidad el cuerpo, los brazos y las manos de algunos gobiernos, antes fieros y díscolos, obedecen los dictados de la rubia cabeza del presidente norteamericano.

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.