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Fútbol y racismo

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Armando Montenegro
18 de julio de 2021 - 05:30 a. m.
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El delantero francés de origen argelino Karim Benzema resumió de manera precisa la actitud de muchos europeos con sus deportistas de origen africano: “Si meto el gol, soy francés; si lo boto, soy árabe”.

Rashford, Saka y Sancho, tres grandes futbolistas ingleses de ancestros africanos, fueron ferozmente insultados y amenazados en las redes sociales después de errar sendos penaltis en la final de la Eurocopa, fallas que a la postre le dieron el triunfo a Italia. Los mismos jugadores que en los días anteriores se habían convertido en motivo de entusiasmo y unidad de su país sacaron a flote el racismo, la xenofobia y otras lacras de amplios grupos de Inglaterra a raíz de la derrota. Boris Johnson y otros líderes de la derecha se vieron obligados, en un forzado tono de corrección política, a condenar los ataques a los futbolistas negros.

Estas agresiones revelan las contradicciones y ambivalencias de la Inglaterra de hoy. La posibilidad del triunfo en la competencia europea atizó el nacionalismo de un país que está estrenando el brexit y, como lo anota la escritora Anne Applebaum, donde amplios grupos conservadores sufren de nostalgia por su imperio perdido. Los defensores del alejamiento de Europa, en buena parte basados en el rechazo a la inmigración y en la xenofobia, en caso de la victoria de su selección seguramente habrían alabado y glorificado a los jugadores de su equipo, incluyendo, por supuesto, a los de origen africano.

Estos problemas no son exclusivos de Inglaterra. El aporte de sus futbolistas de color fue decisivo para que Francia ganara la última Copa Mundial, a tal punto que Barack Obama manifestó que aquel fue el primer equipo africano en alcanzar el triunfo en ese torneo. El gran orgullo de Francia se debía, en buena medida, a los hijos de inmigrantes de sus antiguas colonias: Mbappé, Kanté y Pogba. Con la alegría futbolera, por un tiempo, ese país hizo a un lado sus enquistadas enfermedades de racismo, xenofobia e islamofobia.

Por su parte, los mismos futbolistas se han convertido en activistas contra la discriminación. Los jugadores ingleses y muchos norteamericanos, blancos y negros, en apoyo al movimiento de Black Lives Matter, comienzan sus partidos poniendo una rodilla en tierra, un gesto de rechazo al racismo que enfurecía a Donald Trump y que ha sido criticado por numerosos comentaristas conservadores e incluso por altos miembros del gobierno británico.

En Colombia, donde también existen, aunque en forma diferente, estos problemas raciales, la selección de fútbol ha sido un motivo de unión, entusiasmo y también, muchas veces, de frustración y sufrimiento colectivo. Pero, incluso después de las derrotas más amargas, nunca se ha usado el color de la piel para señalar, con insultos y amenazas, a los culpables de los malos resultados.

Quizás la diferencia con Europa radica en que el racismo en Colombia no se manifiesta por medio de acusaciones a las personas de color de no ser colombianas. Aunque en nuestro medio indudablemente existen la discriminación y la desigualdad de oportunidades, a todos los grupos humanos se les considera pertenecientes al país. De hecho, el cariño y la admiración que despiertan los triunfos de personas tan diversas como Egan, Nairo, Ibargüen, James y ahora Lucho Díaz son una prueba de que la gente de todos los orígenes se siente representada por ellos.

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Contrapunteo(18670)19 de julio de 2021 - 11:21 p. m.
El remate de la columna muestra el racismo de este Montenegro como su hermano... se sienten representados por ellos.....gente de color..., vea pues, ya se le olvidó que en Nariño es un departamento donde persisten las desigualdades y el racismo es notorio. Ya está escribiendo como los vecinos de departamento: gente de bien.
Carlos(23964)18 de julio de 2021 - 10:41 p. m.
Los neoparas uribistas que provocaron a los indígenas en las manifestaciones disparándoles a matar para luego cargarles la culpa por las pedreas, acaso no es el racismo más vil practicado por cierto sector social que se creen más arios que los alemanes?
juan(5027)18 de julio de 2021 - 07:33 p. m.
Don Santiago Montenegro, ¿usted todavía emplea la expresión 'gente de color'? Mírese bien adentro a ver qué rezagos aún le quedan de racismo.
  • juan(5027)18 de julio de 2021 - 07:33 p. m.
    Perdón, don Armando
Atenas(06773)18 de julio de 2021 - 05:16 p. m.
Apenas si se licúa el fenómeno del racismo, o la exclusión del otro x considerarlo diferente; lenta pero inexorable/ el mundo gira a la inclusión. Esos son casos ya muy aislados q' más alimenta a quienes se resisten a ver morir a la segregación, están en los estertores.
ricardo(01622)18 de julio de 2021 - 04:17 p. m.
A nuestro querido columnista, le falla la memoria sobre su tierra Nariño, donde el racismo y las brechas entre costa y sierra, persisten desde la colonia.
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