Con los comicios del domingo pasado en Brasil, en los cuales Lula derrotó a Bolsonaro, se detuvo el movimiento del péndulo hacia la derecha en América Latina. Se aproximan ahora otras dos elecciones que pueden tener un impacto significativo sobre la vida de Colombia y, en general, del continente.
Existe, en primer término, gran expectativa sobre las elecciones del próximo martes, 3 de noviembre, en Estados Unidos, donde los dos grandes partidos luchan por el control del Congreso. Esta competencia, en realidad, se ha constituido en un referendo sobre la gestión del controvertido gobierno de Donald Trump. Este mandatario la tiene difícil: está acosado por numerosos escándalos de corrupción, malas cifras en las encuestas y, sobre todo, el impacto inflacionario de sus alocadas decisiones sobre aranceles y la interminable guerra en Irán que ha encarecido los precios de los combustibles. Si los demócratas toman el control del Senado y la Cámara, no solo estarían en capacidad de bloquear las iniciativas del presidente durante el resto de su mandato, sino que se les abriría la posibilidad de poner en marcha un juicio político al mandatario. Adicionalmente, si Trump pierde el apoyo solo en la Cámara de Representantes, como lo aseguran todas las encuestas, y logra conservar el del Senado, de todas formas su capacidad de gobernar en lo que resta de su período quedaría fuertemente disminuida. Sería un lame duck y la política de ese país se concentraría entonces en la sucesión presidencial dentro de dos años.
Si Trump sale derrotado en las próximas elecciones, se presentaría la paradoja de que tendría aliados fervorosos entre varios gobiernos de derecha en América Latina (cuyos inmigrantes detesta), pero habría sido rechazado por los desengañados votantes de Estados Unidos. En este caso, el presidente norteamericano, en alguna medida, tendría una menor capacidad de influir, imponer políticas y cohesionar a sus mandatarios amigos en la región.
Otra elección importante para América Latina es la de España el próximo 29 de noviembre, cuando estará en juego la continuidad del gobierno del presidente del PSOE, Pedro Sánchez, acusado también de graves casos de corrupción y que lucha además con las encuestas en contra. Sánchez ha sido un importante aliado del chavismo y un soporte de varios partidos de izquierda en América Latina con estrechas relaciones financieras e ideológicas con el gobierno bolivariano de Caracas (el expresidente Rodríguez Zapatero, hoy investigado por oscuros manejos, fue el enlace entre el PSOE, los dirigentes y dineros del chavismo y sus aliados en la región). Si, como lo indican los sondeos, el gobierno de España queda en manos del partido conservador, el PP, este se alinearía con los movimientos de derecha en el poder en América Latina y, sin duda, se constituiría en un apoyo para impulsar el retorno de la democracia a Venezuela, cuya vocera y propulsora es María Corina Machado.
El hecho de que se estén presentando tantos cambios políticos en el mundo y, en particular, en países cercanos y allegados a Colombia ratifica la necesidad de que las relaciones internacionales de nuestro país estén guiadas exclusivamente por las exigencias del interés nacional y no por la ideología del gobierno de turno ni las cambiantes orientaciones de los transitorios mandatarios de otras latitudes.