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Petro, tras los pasos de Trump

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Armando Montenegro
12 de julio de 2026 - 05:06 a. m.
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Definitivamente son parecidos. Después de su derrota en las elecciones de 2020, Trump desconoció el triunfo de Biden con el argumento falaz de que hubo un fraude masivo. Y, en nuestro medio, Petro utiliza esa misma tesis para proclamar que el ganador de las elecciones del pasado 21 de junio fue Iván Cepeda. A pesar de que el conteo de los votos en Colombia es manual y fue verificado por miles de testigos, jueces, notarios y observadores internacionales —y, además, el resultado fue reconocido en un principio por el candidato perdedor—, en forma delirante, el mandatario habla, sin ninguna prueba, de conspiraciones y maquinaciones internacionales con el software y agentes extranjeros.

Petro no para allí. Al mismo tiempo que desconoce la voluntad de las mayorías, convoca a una gran manifestación el 20 de julio en contra del nuevo gobierno. Aunque proclama que la protesta contra el supuesto fraude debe ser pacífica, es obvio que de ahí a la violencia hay menos de un paso. En realidad, esto recuerda las acciones de Trump, quien, con su cuento del fraude, promovió una marcha contra el Capitolio de Washington el 6 de enero de 2021, que terminó en un brutal zafarrancho que causó muertos y heridos. Ese mismo libreto fue seguido por Bolsonaro cuando perdió con Lula, un delito por el cual hoy cumple una larga pena en prisión.

Esto estaba previsto. En la campaña electoral varios voceros de la izquierda anunciaron desórdenes en caso de que no ganara Iván Cepeda. Tanto Carlos Carrillo como Gustavo Bolívar anticiparon que sus copartidarios incendiarían el país si el vencedor de las elecciones era Abelardo de la Espriella. Y la dirigente de la Juventud Comunista (JUCO), un partido al cual perteneció Cepeda, se comprometió a “hacer invivible el país” si su candidato resultaba perdedor (es interesante recordar que la frase de la dirigente comunista, palabra por palabra, es casi idéntica a la pronunciada por Laureano Gómez en 1940 cuando dijo que “haremos invivible la república”, después de señalar que “llegaremos hasta la acción intrépida” y el “atentado personal”).

Las declaraciones y los planes de Petro y sus seguidores abren un gran interrogante sobre la orientación de la izquierda en Colombia. En buena hora, a lo largo de varias décadas, una parte importante de ella ha repudiado la violencia y se ha declarado respetuosa de las instituciones democráticas, la Constitución y la Ley. El mismo Cepeda reconoció inicialmente el triunfo de Abelardo, aceptó la curul en el Senado y anunció que se aprestaba a ejercer el liderazgo de la oposición por medio de los debates y mecanismos democráticos. Más adelante, sin embargo, dio un paso atrás, posiblemente presionado por Petro y los grupos extremistas, convocó a la desobediencia civil y afirmó que no reconocía, por ilegítimo, al nuevo presidente.

Las posiciones de Petro y Cepeda dejan en el aire varios interrogantes sobre el futuro de la democracia colombiana. Una nota de La Silla Vacía señala que Colombia está al borde de una crisis constitucional. Los dirigentes de la izquierda deben aclarar si seguirán respetando las instituciones, o si, por el contrario, se aventurarán, como lo anticiparon las amenazas de la dirigente de la JUCO y también lo sugieren algunas palabras de Petro, a intentar la acción intrépida, para hacer invivible la república.

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