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23 Jan 2022 - 5:30 a. m.

Semana de noticias

El año político comenzó movido. En pocos días se han presentado varias noticias que seguramente tendrán un impacto considerable en las próximas elecciones.

Una de las más interesantes fue la abrupta y emotiva decisión del uribismo de seguir derecho, sin alianzas, con su candidato, Óscar Iván Zuluaga, a la primera vuelta de la elección presidencial. Se anota que, de esta forma, el expresidente Uribe y sus principales seguidores se anticiparon para evitar el “portazo”, el anunciado rechazo del Equipo por Colombia —el colectivo de Alejandro Char, Federico Gutiérrez, David Barguil y Enrique Peñalosa— a una coalición con el Centro Democrático, con el argumento de que esta decisión era contraria a sus intereses y posibilidades electorales.

Esta fractura puede tener consecuencias importantes sobre los resultados de las votaciones. Al llegar divididos a la primera vuelta, los grupos de derecha y centroderecha tienen menores posibilidades de pasar a la segunda vuelta. En consecuencia, también es claro que, según las encuestas, los beneficiarios de esta situación serán el ganador de la consulta de la Coalición Centro Esperanza y el candidato Rodolfo Hernández (esto, en el entendido de que, como van las cosas, el exalcalde de Bucaramanga y los grupos de centro y de derecha tratan de competir por un puesto en el tarjetón para enfrentar a Gustavo Petro en la segunda vuelta, en junio próximo).

Es posible que los riesgos originados en su división obliguen a que los grupos de la derecha en algún momento intenten de nuevo la conformación de alguna alianza, un esfuerzo que ya cuenta con el respaldo de Fico Gutiérrez y David Barguil, y, según los medios, con el beneplácito del Gobierno.

Las fricciones descritas ocurrieron precisamente en momentos en que se reducía significativamente la nómina del Equipo por Colombia con la renuncia a sus precandidaturas del exministro Juan Carlos Echeverry y la exgobernadora Dilian Francisca Toro, ambos contrarios a la alianza con el uribismo y, junto con Char, causantes de la ruptura con las fuerzas del expresidente de El Ubérrimo. Lo positivo para el Equipo fue la noticia de que Enrique Peñalosa, con el aval del Partido de la U, continuará siendo parte del proyecto de este grupo.

En momentos en que se presentaban los rifirrafes en la derecha, en la centroizquierda se produjo la vistosa y sorpresiva entrada de Íngrid Betancourt en la carrera para competir, entre otros, con Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán, Alejandro Gaviria y Jorge Enrique Robledo por la candidatura de la Coalición Centro Esperanza en la consulta del 13 de marzo. Además de sorpresiva, su presencia tiene varios significados interesantes. Ante todo, es un hecho valioso para la democracia que una mujer, con su destacada trayectoria y reconocimiento nacional e internacional, haya entrado con posibilidades a la baraja de precandidatos presidenciales. Y, como lo anotó La Silla Vacía, además de sus ideas y propuestas, Íngrid le pone emoción y dinamismo al cerebral grupo de la Esperanza. De esta forma, quienes simpatizan con los planteamientos de este colectivo disfrutarán de una campaña revigorizada y tendrán mayores opciones para escoger.

Ahora que ya se puso en marcha el año electoral, podemos esperar que en las próximas semanas se sigan produciendo noticias y sorpresas que agiten aún más el panorama político.

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