Ya no sorprende que los resultados de PISA muestren, año tras año, que los jóvenes colombianos no son capaces de leer textos simples ni hacer las operaciones matemáticas más elementales. Tampoco llama la atención que, desde hace algún tiempo, las cifras de PISA indiquen que las calificaciones de Colombia vienen cayendo en forma sostenida.
Este predecible ritual estadístico nos confirma algo que la comunidad educativa sabe muy bien: la educación pública en Colombia es, en su gran mayoría, un engaño para millones de jóvenes y sus padres. Esto, a pesar de que los líderes de todos los partidos, de izquierda y derecha, repitan a voz en...
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