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Trumpo-chavismo, ¿por ahora?

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Armando Montenegro
11 de enero de 2026 - 05:06 a. m.
“La política de Estados Unidos en Venezuela, sustentada únicamente en la fuerza, desconoce la voluntad de su pueblo”: Armando Montenegro.
“La política de Estados Unidos en Venezuela, sustentada únicamente en la fuerza, desconoce la voluntad de su pueblo”: Armando Montenegro.
Foto: EFE - Miguel Gutiérrez/ Doug Mills
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A pesar de las objeciones sobre su legalidad, la espectacular captura de Nicolás Maduro habría sido una excelente noticia si, de verdad, hubiera señalado el comienzo del fin del criminal régimen que en un cuarto de siglo destruyó la democracia y arruinó a Venezuela; asesinó, torturó y persiguió a miles de personas y obligó a más de siete millones a emigrar huyendo de la miseria y el despotismo de los sátrapas chavistas. No fue así.

En su farragoso mensaje del 3 de enero pasado —un discurso mal escrito, mal pronunciado y con mensajes toscos y agresivos—, Trump alardeó sobre su hazaña militar, dijo que iba a gobernar a Venezuela y que tomaría su petróleo. Pero no habló de la transición ni del regreso de la democracia y, lo peor, descalificó a María Corina Machado, representante de las mayorías venezolanas expresada en las urnas en 2024.

En los días siguientes, acosado por el impacto del burdo mensaje de su presidente, Marco Rubio trató inútilmente de corregir la plana. Afirmó que, en realidad, Estados Unidos no iba a gobernar directamente a Venezuela, pero que se disponía a obligar al régimen chavista, encabezado por Delcy Rodríguez, a hacer la voluntad de la Casa Blanca por medio de la asfixia económica causada por el bloqueo a las exportaciones de petróleo y, sobre todo, con la amenaza de nuevas acciones militares si los líderes chavistas no acataban sus órdenes. Anunció, en una palabra, que Trump gobernará a Venezuela a través de la misma camarilla chavista que permanece en el poder desde hace más de dos décadas. Rubio tampoco hizo anuncios firmes sobre la transición a la democracia.

La realidad es que el brutal y corrupto régimen chavista —sin Maduro— sigue en el poder. Si sus líderes les entregan el petróleo y otros productos a los gringos, podrán continuar con sus operaciones ilícitas, no tendrán que liquidar los sanguinarios “colectivos” paramilitares ni suspender sus mecanismos de represión y censura de los venezolanos. La comprensión de este hecho hizo que la satisfacción por la captura de Maduro se convirtiera en una desilusión para los demócratas de Venezuela y América Latina.

La estrategia de Trump corre peligrosos riesgos. La captura de Maduro fue cuidadosamente planeada, pero, al parecer, los norteamericanos no tuvieron un plan detallado para el día después y, menos, para los meses subsiguientes. Si la cúpula chavista (Delcy, Diosdado y Padrino) no se pliega completamente a la voluntad gringa, Estados Unidos se puede ver involucrado en una masiva intervención en Venezuela, una alternativa rechazada por los votantes norteamericanos, dañina para los intereses del Partido Republicano en las elecciones de noviembre.

La política de Estados Unidos en Venezuela, sustentada únicamente en la fuerza, desconoce la voluntad de su pueblo. No cuenta con legitimidad ni el consentimiento de los venezolanos. No suscita el respaldo de la enorme mayoría liderada por María Corina Machado que eligió como presidente a Edmundo González, y enfrenta también la resistencia sorda de los chavistas extorsionados, humillados y heridos por Trump.

Por último, esta audaz operación invita a que otras potencias hagan lo mismo con sus vecinos en sus zonas de influencia. Estados Unidos no contará con argumentos para oponerse a una invasión china a Taiwán o a nuevas aventuras rusas en Ucrania y otros países de Europa.

Conoce más

 

Felipe Pineda(8rq1k)13 de enero de 2026 - 04:43 p. m.
La columna, evidentemente, hubiera tenido otro matiz si Trump hubiera designado a María Corina como la regente de la transición. Estaría, seguramente, llena de flores hacia el Orange Men y la clase política tradicional venezolana que "lucha por la libertad y la democracia" y explayándose en diatribas contra los "aliados de Maduro en el continente". Parece que experimentado Montenegro prefirió hacerse el de la vista gorda con lo que siempre le interesa a los gringos: sus "intereses estratégicos".
Atenas (06773)11 de enero de 2026 - 05:08 p. m.
Armando, puesto en la disyuntiva de ver caer de un golpe a toda la tiranía en V/zla o, de carambola, su impacto en el desarrollo de la campaña política pa elegir el nuevo presidente nuestro, en lo personal me basta con ver caído y mordiendo el piso a Iván Mordisco Cepeda. Ya, el tiestazo duro les fue dado, y es evidente el flaquear de las huestes petristas, todo parece, pa ellos, q’ está consumado. Atenas,
Luis Miguel Pardo B.(81rmq)11 de enero de 2026 - 03:33 p. m.
El abuso de poder de Maduro y sus secuaces es injusto e inaceptable. También lo es la intervención gringa en Venezuela. En ocasiones hay que escoger entre dos males y en esta ocasión es menos malo ver a Maduro justamente preso, que a Venezuela con su soberanía violada. Ojalá recibieran también justicia los hermanos Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino, Tarek William Saab y muchos otros que tanto daño han causado y tanta maldad han impartido entre sus propios compatriotas.
Andres Vargas(11973)11 de enero de 2026 - 02:48 p. m.
Ni tanto que queme al Santo ni tanto que no lo alumbre, pero al menos salió el gusano y puso a temblar al ATARVAN de Petro, al cínico de Ortega y despedazó a Cuba. Seguro, Trump no la tiene fácil, pero con su política basada en simpleza de orden o muerte, al menos logro alinear derechito a todos los pseudo progresistas dañinos de la democracia.
Melmalo(21794)11 de enero de 2026 - 02:46 p. m.
Otro uribista que quedó con los crespos hechos por haber creído que los gringos son los superhéroes de las películas que vió desde niño.
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