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Han sido variadas las reacciones de los líderes latinoamericanos ante la invasión de Ucrania. Como es usual, sus palabras revelan mucho más de ellos mismos, su conocimiento de los temas internacionales y sus preferencias políticas, que de la crisis misma en el país europeo.
Entre los partidarios de Putin se distingue, de lejos, Nicolás Maduro, quien no solo dio múltiples declaraciones respaldando con entusiasmo al ejército invasor, sino que llamó a Putin a ofrecerle su apoyo incondicional. Por su parte, Cuba acusó de la crisis a Estados Unidos por “imponer la progresiva expansión de la OTAN hacia las fronteras de la Federación de Rusia”, pero hizo un llamado para buscar soluciones por las vías diplomáticas.
Una vez más fueron llamativas las reacciones del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien, pocos días antes de la invasión, visitó el Kremlin. A su regreso, cuando los tanques rusos ya habían cruzado la frontera de Ucrania, optó por defender públicamente a Putin. Y señaló que la culpa la tenían los ucranianos por haber elegido a un “comediante” como presidente. Solo después de las críticas que recibió por estas palabras, el mandatario adoptó una posición más neutral.
Uno de los rechazos más categóricos a la invasión provino del presidente electo de Chile, Gabriel Boric, quien calificó como “inaceptable la agresión de Putin” y dijo que “desde Chile condenamos la invasión a Ucrania, la violación de su soberanía y el uso ilegítimo de la fuerza”. El presidente Sebastián Piñera se expresó en semejantes términos en defensa de Ucrania.
Otros mandatarios de la región, entre ellos AMLO, Alberto Fernández y Pedro Castillo, también criticaron el ataque ruso y recomendaron la diplomacia y la mediación de los organismos multilaterales para resolver los problemas entre los países.
El presidente Duque adoptó una posición similar: “Nosotros estamos actuando dentro del multilateralismo y con el claro rechazo a esa agresión injustificada a la soberanía ucraniana”. Pero se distinguió de sus colegas por su disposición a evaluar sanciones a Rusia por medio, incluso, de una prohibición del comercio exterior con ese país.
Durante unas horas se creó en Colombia algún ruido mediático por la noticia de un eventual envío de tropas colombianas a Europa, fruto de un supuesto compromiso originado en la asociación del país a la OTAN, un hecho que fue desmentido por el gobierno colombiano.
Los candidatos presidenciales y algunos políticos locales tomaron posiciones diversas frente a la crisis. Gustavo Petro, preguntado sobre el tema, dijo: “¡Qué Ucrania, ni que ocho cuartos! Tenemos que dedicarnos es aquí a Colombia...” Señaló que, en su opinión, se trataba de un conflicto bélico generado por la escasez de gas, ya que “Europa está ahorcada por la economía fósil”. Dijo también que América Latina no se podía dividir por esta situación y que “hay una doble moral porque cuando invadieron Irak y Libia, por el petróleo, nadie dijo nada.”
En cambio, se manifestaron en forma explícita contra la invasión rusa, Alejandro Gaviria, Sergio Fajardo, Enrique Peñalosa y Federico Gutiérrez.
Va a ser interesante saber en las próximas semanas cómo los candidatos van a modificar sus propuestas de gobierno ante una economía doméstica que se verá fuertemente impactada por el conflicto en Europa.
