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Durante mucho tiempo no fue claro qué era lo que animaba al expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, a apoyar con entusiasmo y devoción, por encima de los intereses del pueblo venezolano, al brutal régimen chavista. Hoy ya sabemos que lo hacía por dinero.
Un juez de la Audiencia Nacional lo acaba de acusar de ser el centro de un escandaloso caso de corrupción. Lo sindica de ser el líder de una compleja operación de crimen organizado, tráfico de influencias y blanqueo de capitales íntimamente relacionada con el gobierno de Maduro. Según la acusación, a cambio de sus servicios, Zapatero y su familia habrían recibido millones de euros del régimen bolivariano.
Se sabe, en primer término, de las actividades del expresidente para conseguir del gobierno español un auxilio de 53 millones de euros a favor de una empresa aérea venezolana, llamada Plus Ultra, la cual no cumplía con los requisitos para recibirlo. Zapatero hizo este mandado gracias a sus contactos con su amigo y aliado, el presidente Pedro Sánchez, un personaje sumido también en un mar de escándalos que involucra a su propia esposa y a varios de sus ministros y altos funcionarios.
Hay evidencias, además, de que la red de Zapatero estuvo involucrada en otros oscuros negocios de oro, petróleo, níquel y lavado de dinero chavista, cuya extensión y alcance en numerosos países están en investigación. Entre los indicios de mordidas y pagos ilícitos, las autoridades judiciales encontraron en sus oficinas y las de sus socios costosas joyas, relojes de alta gama y cuantiosas sumas de dinero en efectivo.
La forma como Zapatero organizó y ocultó los flujos de los pagos que recibía de los chavistas revela las mañas de un avezado profesional de la corrupción. Una empresa de asesoría en cabeza de su socio hacía el fronting de sus oscuros negocios, y una serie de vehículos societarios en varios países constituían un complejo entramado de cobros, transferencias y facturas por medio de los cuales se camuflaban las coimas que enriquecían a Zapatero, sus socios y su familia.
El impacto de este escándalo amenaza seriamente al ya desprestigiado gobierno de Pedro Sánchez. La oposición y buena parte de la opinión pública presionan para que se adelanten las elecciones generales de manera que el electorado se pueda pronunciar sobre la continuidad de la presidencia de Sánchez.
El escándalo puede, además, tener un impacto en América Latina. Zapatero era un enlace entre las cloacas venezolanas y buena parte de la izquierda de la región. Por la enorme influencia de Estados Unidos en el gobierno de Delcy Rodríguez, tarde o temprano, se sabrá la dimensión de la intervención de Chávez, Maduro y el propio Zapatero en la política de Colombia y otros países. Hace tiempo, por ejemplo, se conocieron detalles de las relaciones del chavismo con políticos colombianos, entre ellos Piedad Córdoba, quien fue investigada por la Corte Suprema de Justicia por haber recibido altas sumas de sus amigos de Caracas. Así mismo, el exjefe de inteligencia del régimen bolivariano, el Pollo Carvajal, declaró en Estados Unidos que las campañas de Gustavo Petro recibieron aportes bolivarianos (una denuncia que fue negada por el presidente). La democracia colombiana se beneficiaría si se revela el panorama completo de la injerencia del chavismo en la política de nuestro país.
