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14 Oct 2021 - 5:00 a. m.

A puerta cerrada

La semana pasada se conmemoraron 200 años de la Constitución de Villa del Rosario de Cúcuta, la primera constitución de la llamada Gran Colombia. Durante varios días hubo eventos y celebraciones en los que participaron, además de las élites políticas y sociales de la región, el presidente, sus ministros, varios congresistas y los magistrados de la Corte Constitucional. Para una ciudad intermedia como Cúcuta, esto puede representar una oportunidad para poner los temas del territorio en el centro del debate nacional o, como diría el precandidato presidencial Juan Carlos Echeverry: “para pensar el país desde las regiones”.

La paradoja de esta situación está en que para lograr que representantes de todos los poderes hicieran presencia en Cúcuta se tuvo que restringir la movilidad, la vida cotidiana de los habitantes, y militarizar cada esquina de la ciudad. Esto para evitar que a los habituales trancones de las calles del municipio se sumaría la fila de vehículos y escoltas de los esquemas de seguridad de los visitantes. Así, lo que pudo ser una fiesta y una celebración para los habitantes de Cúcuta y su área metropolitana, terminó convertida en un evento político sin vínculo con la ciudadanía.

El evento central, que se realizó en las ruinas del templo de la casa natal de Francisco de Paula Santander, fue un importante espectáculo al que los cucuteños pudieron asistir en igualdad de condiciones que los habitantes de Ipiales, Bogotá o cualquier otra ciudad del país: viéndolo por televisión. Hubo baile, música, discursos de presidentes (incluyendo el insulso video de Juan Guaidó), promesas, remembranzas de aquello que fuimos y promesas sobre lo que podemos ser. Entre los puntos de la celebración llamó la atención el juego de luces sobre la fachada del templo en Villa del Rosario: haría bien la gobernación en repetir dicho espectáculo para que los rosariences y habitantes de Cúcuta puedan verlo más allá de las pantallas.

El evento más interesante de la conmemoración fue el XVI encuentro de la Jurisdicción Constitucional, en el que hubo una nutrida participación de académicos, representantes de la sociedad civil y expertos en jurisprudencia. En palabras de un profesor cucuteño: quedó evidenciado que este país se sostiene por instituciones como la Corte Constitucional que, a diferencia de la clase dirigente, asume las críticas a su trabajo y no se desgasta en pomposas conmemoraciones de salón.

Podrán argumentar temas de seguridad, de pandemia o de conveniencia. Sin embargo, en las personas quedó el sinsabor de ver que en la ciudad organizaron una fiesta a la que no fueron invitados. Aunque quizá el propósito no era hacer una conmemoración en el que las personas se reconocieran como parte de la historia y de un territorio, sino una representación de las relaciones de poder que se mantienen vigentes desde 1821.

Puntilla. Los problemas de seguridad en Cúcuta fueron advertidos por la exsecretaria de Seguridad municipal, María Fernanda Fuentes. Sería bueno invitarla de vez en cuando, al menos como experta, a los consejos de seguridad que se celebran después de cada bomba.

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