22 Jul 2021 - 5:00 a. m.

Conoce a tus congresistas

Arturo Charria

Arturo Charria

Columnista

Por estos días los jefes de prensa de varios congresistas de Norte de Santander están empeñados en hacerles quedar en ridículo. Saben que se acerca una nueva campaña y necesitan mostrar que están vivos, no importa que con eso se evidencie que detrás de ellos no hay nada que justifique los millones que cobran mensualmente.

La primera en hacer el ridículo fue la senadora Milla Romero, quien reemplazó al expresidente y expresidiario, Álvaro Uribe Vélez. Es decir, es congresista no por un golpe de suerte, sino de justicia. Recién posesionada presentó un proyecto con el que pretendía derogar la Jurisdicción Especial de Paz. Por lo demás, su paso por el Senado ha sido bastante modesto: asiste las sesiones virtuales, sube fotos a sus redes con la bandera de Colombia y recibe con gratitud el salario que, según sus palabras, es por obra de Dios.

Pues bien, en las últimas semanas la senadora nortesantandereana ha intentado comunicar su anacrónico pensamiento con las nuevas generaciones. A través de videos de TikTok de 15 segundos en los que gravitan palabras sin sentido y con mucha ideología, aparece la senadora bailando y riendo. En el primero se muestra señalando casillas que dicen: “Negar la historia, necedad, comunismo, mentirosos, votantes ingenuos, socialismo (Petro), democracia, libertad, [bandera de Colombia] unida saldrá adelante”. El segundo está grabado desde la terraza del Congreso y la imagen de ella se duplica; ella baila y se señala a sí misma, mientras aparecen tres mensajes “Asesinato, aborto, son 2 vidas”. Imagino que tan confusas como los videos, son las ideas en la cabeza de la senadora.

El segundo congresista de Norte de Santander es el hijo y nieto del clan Celis. Una casa política de tradición liberal, pero que, con la dinámica política, ha pasado al Partido de la U y actualmente al Centro Democrático. Es decir, están para lo que el presidente de turno mande. Se trata de Juan Pablo Celis, un Representante a la Cámara cuyo atributo más destacable como congresista es ser anodino. Para él, ocupar un escaño en el Congreso es un derecho natural y de sangre, quizá por eso su actitud en los debates se confunde con desidia, y generalmente prefiere quedarse callado durante sesiones, meses y periodos enteros. A veces tiene la mala suerte de ser enfocado en las sesiones virtuales en ropa interior tocándose las partes íntimas, como si se tratara de los impuestos de los colombianos.

El heredero de los Celis también innovó hace pocos días su estrategia de comunicaciones. En la cuenta oficial de Twitter de su partido estaba el siguiente trino: “¿Qué tanto conoces al representante @juanpablocelisv? Disfruta de jugar tenis, montar a caballo, practicar golf, viajar y pasar tiempo con su familia. #ConoceTusCongresistas”. Abajo salía una imagen del representante contemplando el horizonte, un caballo galopando, raqueta de tenis y de fondo unos palos de golf que parecían bañados en oro. Él, que siempre ha deseado mostrarse como una persona con buen gusto, terminó convertido en una caricatura del arribismo parlamentario. El trino fue borrado a los pocos minutos.

En la página de Congreso Visible destacan como su mayor contribución el proyecto de Ley: “Por medio de la cual se declara patrimonio cultural e inmaterial de la Nación las exposiciones, ferias y festivales equinos”. Lo que demuestra que es un congresista consecuente con sus aficiones y las de sus amigos.

Por todo lo anterior, me sumo a la campaña propuesta por el Centro Democrático #ConoceTusCongresistas, que está logrando sacar a personajes como Milla Romero y Juan Pablo Celis del anonimato al desprestigio.

@arturocharria

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