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Los otros pactos

Arturo Charria

18 de noviembre de 2021 - 12:00 a. m.

Petro lleva meses llenando plazas públicas. Cada día en sus redes comparte imágenes de multitudes que lo aclaman. Incluso hay momentos de genuino fervor, parecido al que se ve en los cultos cristianos cuando el pastor trasciende del plano terrenal. La masividad de estos encuentros se debe a una combinación del poder de su imagen, el desgaste del actual gobierno y los otros pactos que está haciendo con maquinarias electorales en las regiones.

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Sin embargo, esos nuevos “pactos” están lejos de ser programáticos y se alejan de la retórica que despliega en tarima, en donde todo es “energía limpia”. Al contrario, evidencian acuerdos políticos, como el anuncio de Gloria Arizabaleta, exesposa de Roy Barreras, como posible cabeza de la lista para el senado por el Pacto Histórico. En la conquista del suroccidente también serán importantes el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, y el senador liberal, Luis Fernando Velasco: políticos que saben dónde están los votos y cómo se consiguen.

En el Caribe combina formas de lucha: le prende una vela a Benedetti, otra a Carlos Caicedo, mientras recuerda su origen humilde en Ciénaga de Oro, Córdoba. Adicionalmente, en las pasadas elecciones regionales desafió a los Char al ungir a su hijo, Nicolás Petro, como candidato a la gobernación del Atlántico. No ganó, pero desde la Asamblea Departamental construye un viaducto electoral entre Barranquilla y Santa Marta.

Otra historia ocurre en ciudades intermedias. Así se evidenció en Cúcuta el pasado en 11 de noviembre, pues su visita a la frontera fue “triste y vacía”, como dice el verso de Héctor Lavoe. La tarima y el sonido quedaron instalados en el Parque Santander, pero el candidato nunca llegó. El evento fue cancelado: temas de seguridad dijeron algunos, problemas de organización manifestaron otros.

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Desde la improvisada tarima del hotel en que se alojó prometió que haría de Cúcuta una de las ciudades más ricas de Colombia. Lo dijo como quien describe un milagro. En temas de frontera fue más osado: anunció que reconstruiría las relaciones diplomáticas y que el área metropolitana de Cúcuta incluiría a Ureña y San Antonio, dos municipios de Venezuela. También habló de la construcción de una línea férrea entre Cúcuta y el lago de Maracaibo, cuyo viaje duraría 2 horas. Un dirigente gremial me dijo, “no sabe uno si se está lanzando a la presidencia de Colombia o Venezuela”.

El contraste entre estos dos escenarios tiene que ver con cálculos electorales, pues mientras en algunas ciudades está haciendo pactos con políticos que le ayudan a llenar plazas y organizar eventos, en otras ciudades como Cúcuta le toca valerse con su capacidad retórica. Sin embargo, de necesitar esos votos, no sería raro que, en su próxima visita a Cúcuta, le viéramos compartir tarima y elogios con William Villamizar, Carlos Chacón o Cristo, en cualquiera de sus versiones.

Puntilla. Varios candidatos presidenciales hablan de recuperar relaciones con Venezuela, pero ninguno sobre cómo sería esa relación y cómo lidiarían con Maduro, a quien no le quedan pocas horas.

@arturocharria

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