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No hay palabra más certera para hablar de la reciente abundancia de noticias enormes que alud. Unas se precipitan sobre las anteriores, las borran del espectro, apenas para sobrevivir medio día. Las siguientes son sin falta más espectaculares, acaparan de inmediato la atención de los aterrados terrícolas.
Parecía que la guerra de Ucrania tendría una vigencia asegurada, luego de año y medio de fulguración. Pero aparecieron otros conflictos que comenzaron a arrebatarle los reflectores: Nagorno, cinco golpes en África. Israel y Palestina fue la última. Cayó como candela, explotó en los altos edificios del planeta, puso a correr por el desierto a gente que bailaba.
Es una guerra vieja, viene desde el patriarca Abraham, pero la sorpresa de los misiles nocturnos y centenares de muertos le agregan una incertidumbre que puede durar otros tres mil años. Fuego, este elemento está también de moda. No solo por los incendios forestales en California, Canadá y el Amazonas. También por el fenómeno del Niño que mantiene a raya a quienes niegan la crisis climática.
Incluso el papa publicó nueva encíclica avalando estas alarmas. Luego de sus recaídas de salud reunió a nuevos cardenales y de inmediato despertó cábalas sobre sucesión. Hay un monseñor colombiano en la liza, lo cual genera una noticia en suspenso.
La muerte de Fernando Botero se desarrolló para Colombia en tres momentos. Primero la enormidad de la figura, luego el traslado de los restos a Bogotá y Medellín, y en medio la pequeña pelea por la originalidad y calidad de sus pinturas.
Desde hace tres meses ha tratado de tomar posición en el país la información sobre las elecciones que se celebrarán en quince días. Noticia que no ha cuajado, pues en medio del alud diario también hay algunas que pujan y no llegan. Más alboroto causan los juicios a Trump y Uribe, que también parecen originarios del tiempo de Abraham. Pero el político que se ha robado los titulares recientes es el candidato Milei, puntero en Argentina. Buena proporción de este éxito se debe a su peluqueado sesentero y a su verbo de motosierra.
Otra nueva que se volvió vieja a mitad del camino es la sucesión presidencial en España. Allí se cumple la sentencia trocada de que no hay rey que dure cien años ni país que lo resista. La figura estelar de la política latinoamericana es el salvador Bukele, con sus videos de presos agachados que fascinan a cuantos aspirantes presidenciales pretenden ganar con mano dura.
India se volvió el país más poblado, sin hacer mucho ruido. En cambio, sorprendió con sus cohetes al lado oscuro de la Luna y a cercanías del purísimo sol. El mundo ignora en qué momento este país de tantos pobres resultó enfilado entre los conquistadores del espacio.
El Nobel de Literatura noruego ha brillado con entrevistas y documentales que tenían guardados sus seguidores desde hace años. Alcanzó a ilustrar al mundo con algo de poesía en prosa y por momentos su figura peluda y gruesa purificó el aire del alud de las noticias que se van.
