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La tormenta y los anhelos

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Arturo Guerrero
17 de marzo de 2023 - 02:02 a. m.
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Estamos en tormenta perfecta. Luego de dos siglos de política mezquina, por primera vez ganó la política altruista. Pero más se demoró esta en nombrar ministros, viceministros y de ahí para abajo, que en hacer agua por varios costados. Ya se ha advertido que, de fracasar esta izquierda, regresará la derecha otros 200 años.

Si se mira hacia atrás dan ganas de llorar, si se adivina hacia adelante cunde la incertidumbre y el desánimo. Por eso es perfecta nuestra tormenta. No tiene salida. Vivimos en un paréntesis turbulento. Quienes hasta ahora creían en pajaritos de oro, hoy vuelan en la perplejidad. Sin alas, sin picos brillantes.

Mientras los eternamente empotrados son un solo cuerpo, los aspirantes al cambio se opacan en desbandada. Unos reprochan a los otros por las fechorías antes cometidas por ellos mismos. Y los nuevos paladines se quedan sin palabras porque sus hechos hablan más duro. Las grandes mayorías se saben viviendo en el reino de los imposibles.

El irreverente poeta y dramaturgo argentino Mario Trejo, fallecido hace poco más de diez años, a los 86, parece vislumbrar nuestro drama cuando dice “de dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: de la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra”. Fue de los primeros conocedores del francés Antonin Artaud, supo cargar sus palabras con ironía y eficacia.

El hecho es que nuestra derecha ha sido diestra en sus maneras de disponer del poder, sin escatimar la demagogia y las armas. No habíamos experimentado las picardías de la izquierda cuando arriba al gobierno. No se trata de vaticinar su hecatombe, sino de auscultar su futuro en su presente. En esta tarea, el pueblo ignora a qué atenerse. Y los seguidores incondicionales hacen maromas para no pensar lo impensable.

La ciencia sobrenatural materna había iluminado el recorrido de nuestro Nobel García Márquez. En abril 21 de 2014 así lo recordó Jaime Abello Banfi, entrevistado por El Tiempo: “Una vez Gabo me dijo ´lo mejor es lo que pasa`. Con eso me enseñó que uno tiene que aceptar la realidad como viene. Es lo mejor porque no hay ninguna otra alternativa. A él se lo decía su madre”.

Es como si la arquetípica guajira Luisa Santiaga invitara aquí al quietismo. Pero su fértil vida como tronco de una estirpe numerosa, en la cual nos contamos los colombianos vivientes, desmiente esta sospecha. Su frase más bien apunta a tener en cuenta la sabiduría del destino, esa fuerza que nadie controla porque pertenece a rutas arcanas.

La política es apenas una de esas rutas. Tal vez ni la decisiva ni la más importante. En su órbita gravitamos los mortales cometiendo la barbaridad de hacernos pedazos. Y nos matamos precisamente por imaginar que esa política es la causa de los bienes y los males.

Es tiempo, pues, de consultar otras fuerzas. La del empuje de los ciudadanos por hacerse una vida a pesar de los pesares, la de sus anhelos más locos, la de las canciones que brotan como en ninguna otra nación para conferir probabilidad a esos empeños.

arturoguerreror@gmail.com

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Daniel(rvd59)17 de marzo de 2023 - 03:38 p. m.
No se puede defender un modelo político que fue repetido decenas de veces y nos puso en el estado en que estamos. El único gobierno que se la está jugando por los cambios que se necesitan, es este. Por ello, se requiere esfuerzo, consistencia, persistencia y apoyo.
Jorge(18765)17 de marzo de 2023 - 03:36 p. m.
Gracias, tenemos que ser optimistas y confiar, razonablemente, en el cambio. Claro que no faltarán los sinsabores. No desanimarnos.
Atenas(06773)17 de marzo de 2023 - 03:08 p. m.
De los vacuos discursos con barata retórica de los alfiles de la izquierda y con un mal de continuo padecimiento: la falta de contexto. ¿Y cómo olvida q’ si algo de decaída democracia se edificó en dos siglos, en apenas medio año el más infame de sus representantes ya está a punto de acabar con esto? Y como bien dijo Gustavo Alvarez Gardeazabal: “El nuestro es un barquito q’ mal q’ bien navegaba”; y yo le agrego, ahora es un Titanic, o barco de los sueños- como se lo llamó- en curso de colisión.
Manuel(71479)17 de marzo de 2023 - 03:01 p. m.
Es un articulo más bien mediocre, no se puede mirar lo que pasa sino hay un espíritu crítico y reflexivo del pasado, yo no sé que se entenderá por diestra en términos políticos, pienso que es derecha, pero si nos ubicamos en el presente y pensamos el país por qué está así, no es por la izquierda, sino por la derecha que es siniestra
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