Publicidad

Lo que deja la tempestad

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Arturo Guerrero
22 de enero de 2021 - 02:56 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

El ascenso y la caída de la extrema derecha mundial —y nacional— dejan en claro ruinas y aprendizajes, antes no tan tangibles. Para cierta izquierda exquisita, tipo Susan Sontag, daba exactamente lo mismo que gobernaran en USA los republicanos o los demócratas. Los dos partidos se tapaban con la misma manta neoliberal y antipueblo.

Entre nosotros, igual. El bonachón de Belisario era exactamente la copia política del terrible Turbay con su Estatuto de Seguridad. La revista de izquierda Alternativa, en los años setenta, llegó a mezclar estas dos caras para engendrar lo que llamó “El Turbosaurio”, en una carátula como para enmarcar.

¿Quién en sus cinco sentidos doctrinarios se atrevería hoy a identificar a Trump con Biden? ¿Quién, en la Colombia de hoy, es capaz de poner en el mismo plato al Santos del Acuerdo de Paz, con el Uribe uno, dos y tres de Duque o con el cuatro del delfín Tomás?

Para eso sirvió Trump, para mostrar desnudos y lacrados los principios y valores que impulsan los ultras de derecha. Para eso está sirviendo el subpresidente colombiano, para hacer patente, a pesar de las pruebas borradas, que las masacres colectivas o con cuentagotas son una consigna de Estado, una práctica de cazadores de nazis implantada entre nosotros por funcionarios de un gobernante casi angelical y reimplantada dos veces en el XXI por quien no se puede nombrar.

Cuando el mundo inhala contento la reciente atmósfera del desplome trumpiano, el pensamiento, intereses y tácticas de los ultras de derecha son tan nítidos como los cielos matutinos de este enero sobre la sabana de Bogotá. El viejo expresidente tensó la fibra de su partido y exhibió los cachos y melenas a donde conduce la triste herencia supremacista y esclavista.

Por estos lares subdesarrollados está ocurriendo, como espejo, similar fenómeno. Cada día el submandatario, con el sol ya a las espaldas, posesiona en algún cargo de control a un compañero de pupitre escolar o de jugadita con balón o de canto vallenato. Se autocontrola por decreto, se apodera metro a metro de los resquicios del poder y del contrapoder. Deja ver su hambre.

¿Para qué tanta avidez? Para añadir más acres, para perpetuar una dinastía, para engordar arcas a las que no les cabe ni un tinto. Así son, así han resultado expuestos en sus carencias afectivas infantiles y sus glotonerías heredadas.

Hoy no queda disculpa para no identificar los campos de contienda política. No da lo mismo votar o no votar, ni votar por uno o por otro. Es preciso abrir un poco los ojos, ojalá ilustrar la memoria con la historia de siempre y la de ahora. Y salir del desgano y del cinismo, porque está en vilo la vida, el planeta, el presente y el futuro.

Si en las siguientes elecciones la gente corriera a las urnas con la mente y las tripas asqueadas con lo sucedido en los recientes años, nosotros y los hijos de los hijos habitarían un país y un mundo donde vivir no sea un riesgo de puñal en cada esquina.

arturoguerreror@gmail.com

Conoce más

Temas recomendados:

 

Julio(87145)23 de enero de 2021 - 03:25 a. m.
Comparto su dolor de patria.
Alberto(3788)23 de enero de 2021 - 12:46 a. m.
Excelente escrito, gracias, Arturo Guerrero.
Atenas(06773)22 de enero de 2021 - 04:00 p. m.
¿Y cómo nos nos habíamos percatado de este oráculo de Delfos, carajo?¿ Y teniéndolo aquí tan cerquita, en esta páginas? Y todo su hirsuto verbo, propio de la nomenclatura prosovietica antes de su colapso, de consignas populistas propias del materialismo dialéctico q' los condujo al abismo, me causa profunda.....risa. Ay, Turo, vos con tus........
  • Gabriel(7913)23 de enero de 2021 - 07:19 a. m.
    Tanta estupidez en su farragosa prosa criminal.
Lorenzo(2045)22 de enero de 2021 - 01:21 p. m.
Clinton, Bush y Obama aparecen en escena, juntos pero distanciados entre si; el invasor de Irak al centro. El telon de fondo: unas edificaciones de estilo republicano, alusion coreografica a una solida institucionalidad yanqui. Los tres llevan gruesos abrigos negros que sugieren baja temperatura. La composicion escenica invoca uno de los magistrales ambientes ficticios creados por Orson Wells...
  • Lorenzo(2045)22 de enero de 2021 - 01:45 p. m.
    ...como en "The Third Man". Cada uno recita su breve parlamento. Para Hitchcock era esencial la imagen, no el parlamento, pues un buen guion partia de un motivo irrelevante (el Macguffin), y no de las ideas expuestas por los actores. El Macguffin de la historia reciente de los EEUU es el solemne elogio de la democracia. La trama: la crudeza de los Balcanes, el 11-S, la invasion a Afganistan.
ERWIN(18151)22 de enero de 2021 - 12:20 p. m.
excelente columna .. 4 años perdidos ... que tragedia ,para el platanal
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.