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Los dos bandos de nuestro desasosiego

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Arturo Guerrero
01 de abril de 2022 - 05:00 a. m.
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El país no está que estalla. El país ya estalló. Está como Ucrania, sus edificios desmoronándose, los sobrevivientes callando y buscando refugios. Los turistas no ven nada porque la procesión va por dentro. La fractura social se ha alojado en los cerebros. Se extendió al lenguaje. Los muertos van desgranándose. La hecatombe vendrá luego.

La política volvió a simplificarse. Solo quedan dos bandos. De modo que es facilísimo identificar al enemigo. Antes había escondrijos, puntos medios, era posible sustraerse de la trinchera de aquí y de la de más allá. Ahora no, hoy es indispensable definirse. Si uno no se define, lo definen los demás.

Es fácil. Si usted no pertenece al ejército de su interlocutor, de inmediato es matriculado en el antagonista, en aquel que hay que exterminar. Así finalizan las conversaciones: en descalificaciones determinantes y juicios sumarios. El paso siguiente serán las balas, porque de eso sí hay y muchas.

El contrato social se transformó en ruptura social. No importa si usted es de la familia o de las viejas amistades. Hasta aquí llegamos. Los de allá son la mafia que se tomó al país y trizó la paz, los neonazis. Los de acá son los asesinos amnistiados, los que se subirán a la presidencia por lo menos durante cuatro períodos, los que comen niños.

De este modo, en las dos líneas se piensa que los opositores son criminales. Y entre criminales solo cabe la extinción física. El siglo XX fue fecundo en exterminios que luego se creyeron borrados del planeta. No. Holocaustos y gulags mantienen vigentes sus hornos y sus campos extenuantes.

Por eso los líderes de hoy se clavan los puñales verbales -¡fascistas, comunistas!-, para pavimentar los campos de Marte donde ejecutarán el sacrificio adversario. ¿Cuánto demorará el tránsito del verbo al hecho? ¿Tal vez los dos meses que faltan para la primera vuelta de las elecciones presidenciales?

Hasta hoy el desangre metódico de la nación ha sido ejecutado por bandas eficazmente reguladas para nutrir el miedo como aire enrarecido. Paramilitares y guerrilleros no cesan de arrojar cadáveres puntuales aquí y allá. Pero este derrame sucede lejos, en los campos que no existen, sobre campesinos que no existen.

En poco tiempo las venas se abrirán en las ciudades. Las banderías están definidas. Se es amigo o enemigo. Basta asomarse a las redes sociales, abrir las líneas de comentarios a cualquier opinión. Bramarán de inmediato los insultos implacables. Nadie intenta comprender lo que dice el otro ni el por qué de lo que dice el otro.

Todos cierran los ojos y espetan el amargor de su particular tribunal condenatorio. Un lector sensato intuye el tronar de los tanques de combate y tiembla por la suerte inminente de nuestra Ucrania de cabecera. Los misiles no estallan en Asia, se alojan en el frágil organismo de los colombianos.

Entonces no hay para dónde mirar ni qué noticias escuchar. Hoy la vista únicamente se puede fijar en un bando o en el otro. Ambos igualmente tóxicos.

arturoguerreror@gmail.com

Conoce más

 

Igor(19369)02 de abril de 2022 - 01:06 p. m.
Si hay que tomar posición, no hay otra salida, porque muchos preferimos más de lo mismo: mas libertades, más industria, más educación, más progreso, así haya muchísimas cosas por resolver. Y tenemos pánico a la otra propuesta, que vemos dictatorial, que lleva a la miseria económica y humana. Y para eso están las elecciones, allí es donde hay que salir a dar la batalla, votando. Mientras podamos.
Efraín(2q48s)02 de abril de 2022 - 02:19 a. m.
Don Arturo, las élites que gobiernan este país le han impuesto al pueblo la humillante tarea de arrastrar las cadenas del hambre, la pobreza y en general de la miseria, mientras observamos como ellos se enriquecen a costa del esclavizado pueblo. Por eso hay que sacarlos del poder y solo hay una vía, votando por GUSTAVO PETRO. Votar por el de Uribe es el suicidio colectivo.
PEDRO(90741)01 de abril de 2022 - 03:15 p. m.
Cuenta regresiva: faltan 128 días para que termine este cínico gobierno. Dude de todas las promesas con las que los candidatos a la presidencia y sus áulicos politiqueros de siempre, nos inundaran por diferentes medios.
Pedro(18355)01 de abril de 2022 - 03:04 p. m.
Y los columnistas que se rasgan las vestiduras pero no dicen ni una sola cosa constructiva, son parte del problema también. Hay que analizar, pensar, estudiar, investigar, entrevistas, dialogar. Moverse. Estos columnistas de café a mi me tienen agotado. Perdón, señor columnista.
Alejandro(25418)01 de abril de 2022 - 12:54 p. m.
"Hoy la vista únicamente se puede fijar en un bando o en el otro. Ambos igualmente tóxicos." En la busqueda del equilibrio cae el formidable columnista en error; comparar a un bando que por sus hechos demostrables causó dolor y corrupción con otro bando que aún no se sabe como va actuar. Hechos vs suposición
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