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Los “therians” y las nuevas inteligencias

Arturo Guerrero

13 de marzo de 2026 - 12:00 a. m.
“Esta reciente ola animalista ha superado las fuerzas espirituales de los mayores”: Arturo Guerrero.
Foto: Getty Images
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Comprensión, comprensión. Eso es exactamente lo que buscan los adolescentes que se visten de animales, los therians. Se sienten animales porque se identifican con perros, caballos, etc. Los actuales habitantes del planeta no se habían enfrentado a semejante extravagancia.

La juventud en todas las épocas ha sido contestataria, quiere romper ataduras con abuelos, padres y profesores. Pero parece que esta reciente ola animalista ha superado las fuerzas espirituales de los mayores. Tan pronto un muchacho cambia su atuendo, su caminado y sus costumbres para portarse como no humano, las madres corren a servir la comida en platos sobre el piso.

Los padres asumen íntegra su pose autoritaria para sermonear a sus hijos y son contundentes con órdenes prohibicionistas. Es difícil recordar un momento en que dos generaciones se hayan distanciado de manera tan tajante. Para estas, la línea que separa a los seres inteligentes de los irracionales se ha convertido en una barrera infranqueable.

Los adultos ven tambalear la histórica división entre humanos y animales, que siempre se ha visto como componente esencial de los llamados reinos de la naturaleza. En esta monarquía, siempre los reyes han sido quienes detentan la inteligencia y su correlato, el lenguaje.

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De ahí que, tan pronto apareció el fenómeno therian, cundió el pánico. Sobre todo porque los protagonistas de esta nueva moda son sus propios hijos, y en la edad más frágil para el discernimiento. Es como si a las anteriores generaciones les haya sido arrebatada la corona de oro que por milenios han disfrutado. Es como si un malhechor les hubiera escamoteado una superioridad adquirida desde siempre sobre el resto de las criaturas.

Detrás de estas reflexiones y sentimientos puede esconderse el prejuicio de que solamente existe una forma de inteligencia, que se ejerce de solo una manera aceptada como correcta. La historia viene ahora a enmendar esta plana y el vehículo de la enmienda son precisamente los hijos de los enorgullecidos seres del pensamiento racional.

De ahí que en el fondo lo que reclaman los therians sea comprensión. Ellos mismos tal vez no sean los llamados a encontrar explicaciones para su postura visceral. Algo muy adentro la inspiró y, como sucede en el comportamiento juvenil, se expandió por contagio, por imitación.

De modo que los padres están llamados a ser más sensibles y a interrogarse sobre el origen y el empuje de la nueva conducta generacional. Deberían observar la manera rápida como se ha expandido la comprensión, exaltación y culto de esas otras inteligencias complementarias de la humana.

No en vano se ha multiplicado exponencialmente la presencia de perros, gatos, pájaros y otras mascotas en los nuevos hogares que a duras penas tienen uno o dos hijos. Es impresionante el desfile de jóvenes que llevan por las calles a sus animales bien acicalados y embellecidos, hasta los parques donde estos celebran un genuino carnaval de saltos, mordiscos y revolcones. Así se comportan las nuevas inteligencias.

arturoguerreror@gmail.com

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