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Los tiempos no están cambiando, ya cambiaron

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Arturo Guerrero
04 de agosto de 2023 - 02:00 a. m.
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Hubo un tiempo en que los jóvenes eran idealistas y se sentían capaces de rehacer la plana de la creación del mundo. Fueron los años sesenta del XX, cuya duración se alargó hasta cuando esos muchachos se dejaron crecer la barriga y se cortaron el pelo y las barbas.

El método infalible para darle el vuelco al planeta era dividir sus habitantes en buenos y malos. Estas dos razas, fácilmente identificables, debían odiarse hasta que una destruyera a la otra. La facción descontenta se apertrechó detrás de personajes modelos y libros que se asumían como biblias, con enseñanzas irrefutables.

Su máximo argumento era la ciencia. Pretendían comprender la historia porque esta se dejaba encerrar en leyes tan imbatibles como las de la física o la biología. Era fácil esgrimir esta sabiduría para generar un linaje radicalmente diferente.

Sus adalides vivían en países amarillos o rojos o cercanamente antillanos. Habían conquistado su primacía con banderas mecidas por multitudes y con armas de fuego que veneraban, pues de ellas provenía el poderío. Desde esas tierras bendecidas llegaban revistas, consignas y libros que cabían en el bolsillo.

Varias generaciones se enfilaron en grupos donde cambiaban sus nombres de pila para despistar al enemigo. Se reunían en células clandestinas, abandonaban sus estudios académicos, hablaban y hablaban con la seguridad de que el cielo sobre la tierra era asunto del año entrante.

Fervor: esta era la gasolina que los mantenía activos. Desde instancias superiores, que nadie conocía, les llegaban sigilosamente las pautas a seguir para lograr el triunfo. Algunos se fueron al monte con alguno de los grupos armados que pululaban. Allá perecieron algunos, otros probaron cárcel, de otros no se volvió a saber.

Entre tanto, la realidad cambió. El idealismo pasó de moda, la ferocidad del dinero y la vida cómoda mandaron al olvido las ínfulas generosas de aquellos redentores de obreros y campesinos que poco acogieron sus orientaciones. Surgieron otros elencos que también reclamaron derechos e identidades.

Ante todo las mujeres, media humanidad. Bajo el paraguas del feminismo se levantaron reclamos, urgencia de salir de la cocina y del ostracismo eterno. Las razas postergadas, afros, indígenas, gitanos, elevaron voces de equidad. La sexualidad se reventó en una sigla a la que ya no le caben más consonantes. La naturaleza y los animales exigieron prerrogativas.

Hoy el globo cabe en un pañuelo. Trump agita su mechón amarillo y media sociedad se vuelve cavernícola. Bukele siempre bien peinado muestra videos con hombres semidesnudos que reduce a sus mitades, y a los candidatos presidenciales se les hace agua la boca prometiendo acabar así con la delincuencia. Putin, sintiéndose chiquito, invade, y el planeta vuelve a temblar ante la bomba atómica.

Ya nadie quiere cambiar el mundo, porque muchos fueron cambiados por el mundo. Hay que rebobinar esta película. Los viejos esquemas se volvieron eso, viejos.

arturoguerreror@gmail.com

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Leandro(exbqo)05 de agosto de 2023 - 08:28 a. m.
Una sintesis poética de la historia de la humanidad y de los idealistas revolucionarios en los últimos 70 años. Estudien historia ylean literatura y poesía para que entiendan.
Alba(46837)04 de agosto de 2023 - 06:58 p. m.
El reduccionismo de las luchas sociales en su más mínima expresión, no vale la pena leer tanta bobada, hoy me siento estafada con esta dizque columna. Arturo, el mundo es ancho y ajeno, asome la cabeza y observe
Felipe(94028)04 de agosto de 2023 - 04:41 p. m.
La revolución no funcionó y sus jefes no eran buenas personas. Se prohibió el debate y la controversia, eliminando al discrepante y condecorando al lambón, justificando el atropello contra la libertad por un aparente combate contra un eterno enemigo, externo o interno, al que ya nadie veía. Se pasó de una dictadura a otra, la milicia popular devino en ejército de generales torvos y la policía se graduó en persecución y tortura. Aun quedan restos de esa gran estafa en lugares tristes y cercanos.
gustavo(92461)04 de agosto de 2023 - 02:08 p. m.
"ALGUNOS se fueron al monte con ALGUNO de los grupos armados que pululaban. Allá perecieron ALGUNOS." Ahí les dejo para que hagan ese elemental ejercicio de redacción...
Atenas(06773)04 de agosto de 2023 - 12:00 p. m.
Por fin, gracias a Dios y alabado sea, leyendo a Turo, entendí lo inentendible del mundo, ¡cómo la tiene de clara! Sí, es la típica visión del idealista latino. Y no importa q’ quienes abrazaron funesta ideología hoy tengan sumidos a sus pueblos en la más aberrante pauperización y q’ sea fatal plaga q’ se extiende en mortal contagio.
  • Atenas(06773)04 de agosto de 2023 - 05:54 p. m.
    Veee, y a este igualado Un Observador q' no ve ni cu..., quién le dijo q' está en condiciones de debatir conmigo máxime si yo no estoy en ese cuento de las disquisiciones, y menos con jumentos como este q' ni escribir tales babosadas sabe hacerlo bien. Pobrecito, le doy mi pésame. Bye, Atenas.
  • Carlos(71824)04 de agosto de 2023 - 01:40 p. m.
    Cabroncito, no vale la pena debatir con alguien como tú qué está anclado en las cavernas y seguro desde pequeñito eras reaccionario, clasista, homofóbico, godo, misógino y militarista. Qué bruto que sos!
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