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“Viví que me iba a morir”: dr. Saúl Franco

Arturo Guerrero

23 de diciembre de 2022 - 12:00 a. m.

Hay quienes diferencian entre la muerte y la `morida´. La muerte es sencillamente la detención del corazón y a este instante tajante no muchos le tienen miedo. En cambio, el neologismo `morida´ asusta, alude al hecho consciente de estarse yendo y al misterio encerrado en el mito del túnel final.

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De la muerte parece que nadie ha regresado, pues el velo que oculta el más allá no ha sido corrido. En cambio, de la `morida´… hay casos. De este fenómeno supremo se han divulgado experiencias sobre un eventual retorno para narrar visiones y sensaciones. Uno de los más recientes, si no el más, es el del doctor antioqueño Saúl Franco, salubrista y médico social, líder latinoamericano en estas materias, además de integrante de la Comisión de la Verdad en Colombia.

A sus 76 años y medio, a mediados de noviembre de 2020 y durante dos meses, este profesional y docente universitario se vio subido a un tobogán de experiencias límites debidas al contagio de coronavirus. Sobrevivió para contarlas y las plasmó en el libro “Mi vivencia con el Covid-19″, Ediciones Aurora, 2011.

Ante la fulguración de su testimonio, cualquier comentario resulta superfluo. Con ustedes el primer ataque frontal y arrasador del virus: “Tuve una sensación de descontrol total; de temperaturas cambiantes incontrolables, con la impresión de casi arder por dentro y exhalar humo; de perder el sentido del tiempo y no saber si lo que estaba viviendo duraba segundos, minutos o días; … de incapacidad de controlar el ritmo y el contenido de las ideas y las emociones; de inminencia de la muerte”.

Superado este primer embate en la clínica, al día siguiente atacó el segundo: “Sentí y acepté que me alejaba de esta orilla y empezaba a asomarme a la otra. Empecé a ver algo así como una avenida inmensa, con una especie de borde superior semicircular y muy alto, todo el espacio de color azul oscuro al comienzo, más claro adelante y desembocaba en una inmensidad clara y luminosa. Nada sólido. Nada líquido… todo como unidades de energía flotante, semejantes pero no iguales a partículas de gas o pequeñísimos copos de nieve multicolor”.

Al otro día llegó el tercer asedio, demoledor, último y peor que los anteriores, cuando ya el paciente había impartido instrucciones a su esposa e hijos sobre cremación y disposición de sus cenizas, lo mismo que sobre el cuidado de sus dos nietos. “Fui perdiendo el control de las ideas y emociones, frágil y confundido volvía a sentirme como una pluma en el ojo de un huracán. Viví que me iba a morir y, como ya había experimentado que había un aquí y un allá, lo acepté y me dije: “la vida sigue aquí y allá. Y me fui para allá”.

Saúl Franco sigue aquí, experimentando ahora lo que llama “la maravilla y la prioridad de la vida”. Su libro concluye con asombrosas consideraciones alrededor de su paso por aquella avenida inmensa –no túnel– que lo llevó a la seguridad de que “en el fondo mi principal conclusión ha sido que aquí lo único realmente trascendental es la vida”.

arturoguerreror@gmail.com

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