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El 12 de octubre

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Augusto Trujillo Muñoz
15 de octubre de 2021 - 05:00 a. m.
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La “leyenda negra” fue una invención de ingleses, franceses y holandeses, a la cual se fueron uniendo otros pueblos de Europa que estaban en contra del poderoso Imperio español de los siglos XVI y XVII. Es sabido que en los dominios de Carlos V no se ponía el sol, que la Escuela de Salamanca brillaba con luz propia por su sabiduría y que España vivía el siglo de oro de su inteligencia.

Los países emergentes no soportaron el esplendor económico, cultural y militar español. Felipe II era rey de España, de Portugal, de las Indias y de Filipinas; también de los Países Bajos, de Inglaterra e Irlanda, de Nápoles y Sicilia; y era duque de Borgoña y de Milán. Casó 4 veces y enviudó todas. Logró un poder que, tal vez, no tuvo ningún otro monarca en Europa. Pero la herencia española se volvió polémica porque los hispanoamericanos compraron la leyenda negra como si fueran incapaces de asumir el protagonismo de su propio destino.

La leyenda negra cumplió, con creces, su papel, y enlodó la historia española, incluyendo la futura, según el juicio perspicaz del filósofo Julián Marías. Y los iberoamericanos se allanaron a crecer con el centro de gravedad situado afuera. Es dramático: el presidente de México insiste en que Felipe VI pida perdón pero se acomoda a los intereses de Trump mientras le mandan la bofetada del muro fronterizo.

Ciertamente la violencia acompañó todo el proceso de expansión europea durante más de 500 años. Pero si los españoles cumplieron sus propósitos a través de métodos expeditivos, los ingleses decidieron exterminar literalmente a los indígenas norteamericanos: había que repoblar sus tierras con ingleses auténticos. Eso es, literalmente, un genocidio. Pero los ingleses lo vendieron como una especie de “historia blanca”, modernizadora y civilizatoria.

La crueldad de los países emergentes del siglo XVII siguió siendo ejercida por sus élites prácticamente hasta hoy. Basta mirar los desarrollos de las dos últimas guerras europeas y de las que los gringos sembraron en varios continentes en el siglo anterior y en el presente. El sueño del celta, la novela de Mario Vargas Llosa, denuncia los abusos del gobierno belga en el Congo y los de la compañía inglesa Rubber en el Perú contra los respectivos nacionales a comienzos del siglo XX. Las características de uno y otro suceso fueron la esclavitud, la tortura, la explotación inmisericorde y la muerte.

En el siglo XXI, toda esa carga de violencia física se metamorfoseó en violencia moral, y en una exclusión que siguen practicando las potencias de hoy en el ámbito internacional y que ejercen las élites más autoritarias en los ámbitos internos. Enfrentar esas posturas tiene sentido, pero proclamar un día de resistencia contra abusos de conquistadores, cinco siglos después, resulta sencillamente un disparate.

Manuel Zapata Olivella se quejaba de las reacciones pesarosas o amenazantes de los pueblos supérstites. Este es otro tiempo y otro mundo, decía el ilustre galeno afrocolombiano, que impone una visión diferente. Los afroamericanos no deben reaccionar con pesar ni con violencia sino con orgullo, agregaba, para recordarle al mundo que en África nació el género humano. Cierto o no, allí hubo grandes imperios cuando en Europa no se conocía aún la escritura. El juicio es válido también para los pueblos originarios de América.

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Muyval(68260)16 de octubre de 2021 - 12:04 a. m.
Es un disparate proclamar un día de resistencia contra los abusos de hace 500 años pero debemos recordar con orgullo que la especie humana apareció en Africa hace chochomil años.
Felipe(94028)15 de octubre de 2021 - 11:56 p. m.
¿Qué pretende este indigenismo populista y maniqueo?¿que odiemos a los españoles de hoy por lo hicieron unos manes hace siglos?. En más de 2 siglos de independencia no hemos querido hacer un país decente y ahora, de rabia y frustración, echamos la culpa de nuestras desgracias a Belalcázar, en lugar de unirnos para vencer al uribismo en las próximas elecciones, o 2022 será otra oportunidad perdida.
Felipe(94028)15 de octubre de 2021 - 11:12 p. m.
Hoy España es una de la únicas 22 "democracias plenas" del mundo (Democracy Index) y alternan gobiernos de izquierdas o derechas pacíficamente. Ahora tienen un gobierno socialista con 5 ministros comunistas y no se andan matando por ello. Ellos han evolucionado civilizadamente y nosotros seguimos en la barbarie.
Jaime(64690)15 de octubre de 2021 - 07:48 p. m.
Que los ingleses fueran altamente destructivos no quiere decir que, por comparación, los españoles fueran buenos. Todos ellos (y otros más) masacraron, esclavizaron, humillaron y desprestigiaron a los nativos americanos en todos los rincones del continente. Y ese Vargas Llosa del que habla ya no existe en un caso de suicidio intelectual en vida.
  • Felipe(94028)15 de octubre de 2021 - 11:38 p. m.
    La Legión VII romana masacró y esclavizó a los astures para llevarse el oro de sus tierras. No hay un presidente español tan ridículo como para exigir perdón al presidente italiano por ello ¿o es que las masacres de invasores tienen fecha de vencimiento?. En ese caso, media Europa debería exigirle a Macron perdón por los crímenes y saqueos de las invasiones napoleónicas, que son más recientes.
Jorge(11051)15 de octubre de 2021 - 05:00 p. m.
Seguir honrando los símbolos y monumentos del oscurantismo y la barbarie, siembra las bases para la mentalidad sumisa y camandulera tan conveniente y proclive a los regímenes modernos de explotación, saqueo y subyugación. “Sígannos desplazando, discriminando e ignorando, pero nuestros antepasados fueron reyes y precursores”
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