Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

El regreso del Nuevo Liberalismo

Augusto Trujillo Muñoz

17 de diciembre de 2021 - 12:00 a. m.

En términos políticos, el siglo XX comenzó con la reforma constitucional de 1910 y finalizó con la Constitución de 1991. Poco antes del año 10, líderes políticos, de opinión y jóvenes que ingresaban a la actividad pública proyectaron mensajes de cambio que fueron recogidos por la Unión Republicana. En el año 91 ocurrió algo similar. El presidente Barco entendió que la política estaba secuestrada por los políticos y abrió la puerta hacia una nueva Constitución.

PUBLICIDAD

En ese proceso fue clave el Nuevo Liberalismo. Se propuso oxigenar la política que, en esos años, cruzaba por azarosos caminos. Luis Carlos Galán se comprometió en ese propósito. También lo había hecho Belisario Betancur con su movimiento nacional y antes López Michelsen con el MRL. Pero el proceso constituyente del 91 significó la más amplia apertura política del país en muchos años. Por desgracia duró poco. El siglo XXI resultó medroso con el país en materia de oxigenación de la política y de fortalecimiento de la democracia.

Desde Cesar Gaviria hasta Iván Duque, los gobiernos de los últimos 30 años se han abstenido de abrir las nuevas ventanas que instaló el constituyente para oxigenar la política y modernizar el país. La participación ciudadana, la autonomía territorial y el pluralismo jurídico se están quedando escritos en la Constitución. Otras ventanas se vienen cerrando por los gobiernos, o por los congresos cooptados o, a veces, por la misma Corte Constitucional. En estos años el país se viene recentralizando, se viene represidencializando, se viene repolarizando. Viene rompiendo el equilibrio que la Constituyente quiso imprimir entre Estado social de derecho y economía social de mercado, con graves consecuencias en materia de equidad. Colombia volvió a ser uno de los países más desiguales del mundo.

En la definición de esas políticas resulta fundamental un Congreso autónomo. Incluso frente a un gobierno amigo. Elegir un buen Congreso es oxigenar la política, abrirla al ciudadano, regresársela a él. Creo ver eso en las listas del Nuevo Liberalismo. Mabel Lara, Carlos Negret, Sandra Borda, Guillermo Pérez, Julia Miranda, en fin, son y representan una opinión conectada con el ciudadano, al cual la Constitución le abrió la puerta para el ejercicio político. Algunas leyes se la han cerrado, otras le han puesto obstáculos diversos. La democracia de participación no es fácil de ejercer, pero hay que saber reglamentarla para que funcione.

Read more!

Luis Carlos Galán fue una voluntad puesta al servicio de este tipo de propósitos. Por entonces en el Tolima, mi patria regional, no era fácil devolverle la política al ciudadano. Estaba secuestrada por los políticos. Volvió a ser igual. Guillermo Pérez acompañó a Galán en esa empresa y ahora lo veo, de nuevo, como en la célebre canción “en el lugar de siempre, en la misma ciudad y con la misma gente”. El regreso del Nuevo Liberalismo a la política significa una necesaria oxigenación democrática y su lista al Congreso reconforta. Fue un acierto de su Dirección Nacional. Elegir un buen Congreso resulta tan hoy tan importante, incluso más, que elegir un buen presidente.

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.